El 24 de junio de 1858 una admirada multitud contemplaba con incredulidad cómo, en la Calle Ancha de San Bernardo, un río “se ponía de pie”, según feliz expresión del novelista Manuel Fernández González. El gran surtidor de agua que, según las crónicas de la época, se elevó nada menos que a “90 pies” […]
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