Levantado como antesala del aristocrático barrio de Salamanca, y rodeada de un pequeño jardín, podemos admirar la iglesia de San Manuel y San Benito, de los PP Agustinos en c/Alcalá 83, c/v Colmuela, 12, único edificio español levantado íntegramente en estilo neobizantino. El solar era propiedad del empresario catalán Manuel Caviggioli y de su mujer Benita Maurici. Benita Maurici, vecina de la calle de Lagasca, convenció a su marido para construir este templo con una herencia que acababan de recibir, y no un teatro como él pretendía hacer. El motivo de hacerlo en Madrid fue en agradecimiento a la buena acogida que tuvieron desde que llegaron de Cataluña, aunque su origen era italiano.
La fundación Caviggioli y el convento que se dedicó a la enseñanza gratuita de obreros son de 1902, al igual que el templo. Es en esta época cuando Dª Benita Maurici Cauran se compromete con los agustinos de Filipinas a construir dicha iglesia que sirviera en el futuro de panteón para ella y su marido.
El arquitecto encargado para el proyecto fue Fernando Arbós y Tremantí, nacido en Roma en 1840, conocedor la arquitectura italiana de finales del siglo XIX. Tenía predilección por el estilo bizantino en la construcción de edificios religiosos. Ganó el concurso para el Panteón de Hombres Ilustres y terminó el Monte de Piedad frente a las Descalzas, además de otras obras en Madrid como el edificio de La Casa Encendida, casas para la nobleza, edificio Villanueva del Prado, etc. El proyecto de este arquitecto para la iglesia de San Manuel y San Benito es muy original en todos los aspectos. La calidad constructiva que se alcanzó en este proyecto es difícilmente repetible. Desde su situación en diagonal sobre el terreno, hasta la elección de un solo campanile (de reminiscencias florentinas) que pudiese ser visualizado a larga distancia. Provocó primero el asombro y luego la admiración de los que iban observando el desarrollo de la construcción. Toda la Iglesia está hecha de grandes bloques de mármol blanco de Italia. La cúpula exteriormente está cubierta de láminas de cobre rojo y rodeada de pequeñas torrecillas. En el interior el material decorativo que predomina es el mosaico que adorna cúpula, pechinas y ábside en colores rojos, amarillos y verdes, y mármoles de colores alternando el negro, blanco y marrón. El suelo es de mármol rojo. En el altar la gran estatua del Sagrado Corazón toda de mármol blanco da una clara amplitud al lugar. La semicúpula está decorada con mosaicos venecianos en los que predominan las tonalidades azules. La base del tambor está formada por un conjunto de dieciséis ventanas con preciosas vidrieras, entre las que figura el nombre de los santos canonizados hasta 1903, unos catorce, y es la única iglesia en el mundo que los tiene. A los pies de la nave de la epístola se venera un crucifijo del siglo XIX, donado por los talleres de Caridad de Santa Rita en Madrid el año 1915. También en la misma zona hay un coro-tribuna en el que se encuentra un extraordinario órgano que se usa para ofrecer magníficos conciertos. Visitar este Templo cautiva al instante; su blancura, su luz, y su armonía de colores te envuelve. Los reflejos de la luz sobre los mosaicos crean un efecto de brillo sorprendente que ya desde la entrada sospechas. No es comparable con ninguna de las iglesias que conozco de Madrid.
Los fundadores, que están enterrados en la capilla de San Benito, no tuvieron la oportunidad de ver su obra terminada.
El 27 de agosto de 1965, víspera de San Agustín, la Iglesia fue erigida como parroquia bajo la advocación del Redentor, pero es conocida popularmente como de San Manuel y San Benito en memoria de sus fundadores.
Es la residencia provincial de la Orden Agustina.
Hay un dato que quisiera destacar y que hace a Madrid más merecedora del titulo de “ciudad acogedora y hospitalaria” . En esta parroquia desde el año 2000 los argentinos tienen en Madrid a la Virgen de Luján, muy venerada por ellos, y que fue acogida en este templo desde que salió de la Iglesia de San Agustín de Argentina. La idea de entronizar a la Virgen de Luján surgió de las inquietudes planteadas por un numeroso grupo de argentinos residentes en Madrid, que deseaban tener en España un lugar de culto para su comunidad y, al mismo tiempo, de vinculación con su patria. Los Padres Agustinos, cuya presencia en Argentina tanto en misiones, como en colegios y parroquias es muy importante, consideraron la idea y eligieron la parroquia agustina de San Manuel y San Benito como lugar para colocar la imagen de la Virgen de Luján. La ejecución de esta imagen, tallada en madera policromada, le fue encargada al escultor argentino Diego Ducruet.
Este templo afortunadamente tiene una gran cantidad de información arquitectónica e histórica de la que sólo una mínima parte expongo. Os invito a que disfrutéis con una visita a este maravilloso conjunto.
Y termino con una frase mía: “Las muchas palabras escritas sobre este templo no podrán describir la belleza que contemplen vuestros ojos.”

Fotografía del altar mayor, todo él en un maravilloso mármol blanco. Se precia también la imagen de un Pantocrator.
Aquí yacen los restos de uno de los dos fundadores: D. Manuel Caviggioli y Manau, (7 de Abril de 1821 - 20 de Noviembre de 1901).

Aquí yacen los restos de Dª. Benita Maurici y Guaran, esposa de D. Manuel Caviggioli, (14 de Junio de 1819 - 4 de Junio de 1904).

Capilla de los fundadores en mármol blanco, con templete que cobija la escultura de San Benito.

Culmina la gran cúpula con un resplandenciente sol en cuyo centro se eleva la linterna.

Edificio de la Fundación Caviggioli-Maurici, que nació con la finalidad de dar educación gratuita a obreros y chicas sin formación.

En el crucero de la nave, altar de Sta. Rita de Casia, y a los lados esculturas policromadas de Ntra. Sra. del Camino, patrona de León y la Virgen de la Consolación

La gran cúpula. La base del tambor está formada por dieciséis vidrieras con los nombres de los dieciséis santos representados.

En la fotografía se puede apreciar el mosaico veneciano y una imagen del Pantocrator, rodeado del Colegio Apostólico.

Púlpito y entrada a la cripta donde se encuentran enterrados los fundadores, D. Manuel y su esposa Dª. Benita.

Representación simbólica de uno de los cuatro evangelistas en mosaico, inscrita en un medallón y rodeada de motivos geométricos.

Una de las dos entradas al templo, en la que se pueden apreciar los tubos del órgano.

En esta fotografía, tomada desde el exterior, podemos apreciar la ventanas ojivales del edificio.
Fotos y texto por Conchy Navarrete, miembro de la Asociación
NOVEDADES

27 Diciembre 2009 at 7:06 pm
Muchas gracias por la información, buen trabajo.