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Breve itinerario por las “casas de moneda” madrileñas.

Introducción

Parece seguro que en los reinos de Castilla y León no se acuñó moneda propia hasta los últimos años del siglo XI. La circulación monetaria había tenido escasa relevancia hasta entonces y, cuando era imprescindible, se usaba la moneda procedente de las diferentes cecas de al-Andalus que llegaba a los reinos cristianos bien como pago de productos o posteriormente, tras la caída del califato cordobés, a través también de los fuertes tributos que se impusieron a las taifas. 

Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, y dentro de la obra de reestructuración de sus reinos, el monarca decidió utilizar la ceca musulmana existente en esa ciudad para labrar las primeras monedas castellano-leonesas. La primera emisión se realizó de forma inmediata tras la conquista de Toledo, grabándose todavía con la tipología arábiga, pero ya a partir de 1087 o 1088 aparece otro tipo de moneda, el ‘dinero’, que lleva caracteres latinos y fue acuñado además de en Toledo en otras cecas instaladas en León, Lugo y Santiago de Compostela. El nombre de ‘dinero’ procede, al igual que el árabe ‘dinar’, de la antigua unidad monetaria romana llamada denario.


Dinero de Alfonso VI acuñado en Toledo, a partir de 1088. Anv: ANFUS REX Rev: TOLETVO.

La potestad de labrar moneda era una prerrogativa de la corona, y en no pocas ocasiones los monarcas utilizaron esta regalía para otorgar privilegios a voluntad, lo que hizo que la facultad de acuñar moneda no siempre se ajustase a criterios económicos, sino que con frecuencia se pretendía por este método conceder una distinción o recompensar algún servicio. Así, en la larga lista de cecas castellanas de la edad media aparecen ciudades y villas junto a personajes de la alta nobleza y hasta algún caso de monasterios, como el de Sahagún o el de las Huelgas.

La primera ceca de Madrid

En este escenario debemos ubicar la creación por Enrique IV de la primera casa de moneda en Madrid. Este monarca tan denostado por la Historia, dejó sin embargo patente su predilección por nuestra villa al elegirla como residencia real en numerosas ocasiones, otorgándola el título de ‘muy noble y muy leal’, o concediéndola el privilegio de acuñación a pesar de la existencia de dos de las principales casas de moneda del reino castellano en ciudades tan próximas a la nuestra como Toledo o Segovia.

Una cédula real del monarca, con fecha 2 de diciembre de 1467, dice lo siguiente: “… e sea fecha para agora e de aquí adelante para siempre jamas en la muy noble y leal villa de Madrid otra mi casa de moneda en la qual es mi merced e mando que se labre e pueda labrar todas las monedas de oro e plata e vellon e todas las otras cosas e cada vna dellas que se an labrado e labran e labraron en las otras dichas mis casas de monedas…”

Tras lo recogido en las líneas precedentes, se nombra a Fernando de Pareja tesorero mayor y alcalde de la casa de la moneda, y luego, con la meticulosidad propia de los escritos de la época se describen los oficios que han de cubrirse y se detallan las condiciones salariales, que deben ser idénticas al resto de las casas de moneda que funcionan en sus reinos. En cuanto a la situación de esta primera casa de la moneda sólo conocemos el detalle poco preciso de que debía situarse ‘…de muros adentro de esta dicha villa de Madrid’.

Posteriormente, otra cédula de 16 de julio de 1468 contiene nuevas disposiciones reales, en las que se ordena que se labren monedas de oro de veintitrés quilates, conocidas en numismática con el nombre de ‘enrique de la silla’, así como ‘medios enriques’ de la misma ley. También había de acuñarse moneda de vellón de cuatro y dos maravedís.

Finalmente, se recoge en esta misma cédula una perfecta descripción de la marca que habían de llevar las monedas acuñadas en la ceca de Madrid, idéntica a la que hoy se utiliza: ‘…E en todas las dichas monedas se ponga la primera letra desta muy noble e leal villa de Madrid e vna corona ençima porque se conosca en que casa fue labrada la dicha moneda…’.

Esta casa de moneda sólo funcionó hasta 1473, cuando el rey, a la vista del daño ocasionado en su hacienda por la gran cantidad de moneda falsificada que corría por sus reinos, ordenó clausurar todas las casas de moneda a excepción de las de Burgos, Toledo, Sevilla, Cuenca, Segovia y Coruña. Todas las monedas que no correspondían a esas cecas fueron declaradas ilegales y debían ser intervenidas. Con esta disposición real termina la primera y breve experiencia como ceca de nuestra ciudad.

Algunos ensayos de acuñación en Madrid

Tras esta primera etapa tiene que transcurrir otro siglo para que vuelva a acuñarse moneda en Madrid.

En el año 1582, el archiduque de Austria regaló a Felipe II un ‘ingenio hidráulico’, que aprovechaba la fuerza del agua para la fabricación de las monedas. Madrid, que era por entonces capital del reino, fue candidata para instalar esta maquinaria, pero acabó desestimándose debido a que el Manzanares no daba la talla mínima exigible como río.

La maquinaria fue a parar finalmente a la ribera del Eresma, -la ceca nueva de Segovia-, que durante tres siglos fue una de las principales de España, conocida como ‘Real Ingenio de la Moneda de Segovia’.

En el año 1591 se acuñó en Madrid por orden de Felipe II, un número reducido de monedas que al parecer incluía todos los valores de oro y plata existentes. Con esta emisión tan corta se pretendía probar un nuevo sistema de preparación de los cospeles que hiciese imposibles los recortes que se hacían en muchas monedas de metales nobles. Dado el interés de la corona en el tema la emisión fue muy cuidada, y para llevarla a cabo se hizo venir a Madrid a los más cualificados operarios de la ceca de Segovia.

En este caso conocemos perfectamente el edificio que se utilizó como taller. Era una casa en el Postigo de San Martín que había sido construida por Juan de Herrera para residencia del escultor del rey Jacopo da Trezzo, del cual le vino a la calle posteriormente el nombre de Jacometrezo, y es la primera casa de moneda de Madrid que podemos ubicar.


Sobre el plano de Texeira se señala la casa de Jacometrezo, en el postigo de San Martín, donde se acuñó moneda en los años 1591 y 1611.

El mismo edificio volvió a utilizar veinte años más tarde, en 1611, para el mismo destino. Otra vez se emitió una cantidad muy pequeña de moneda, pues sólo eran pruebas que habían de servir como ‘muestra’ al resto de las casas de moneda de España.

La ceca de la calle de Segovia  

A pesar de estas acuñaciones casi testimoniales, la capital del reino seguía sin una casa de la moneda. La explicación más plausible la encontramos en que mientras la moneda se acuñó a martillo una ceca sólo precisaba de artesanos competentes pero, posteriormente, cuando se introdujo la utilización de las prensas de agua el lugar elegido debía disponer de un río con cierto caudal. Así, en el breve tiempo que la corte se trasladó a Valladolid se había creado una ceca en esa ciudad.

En el año 1614, Felipe III decidió subsanar esta situación. Se estudiaron diversos enclaves para sede de la casa de moneda y uno de ellos fue la Casa del Tesoro, próxima a palacio y con espacio suficiente. Otro posible lugar se situaba en donde estuvieron los hornos de Villanueva, más o menos en la manzana que ocupa hoy el palacio de Linares.

Finalmente el lugar elegido fue un edificio existente en la bajada que iba a la puente segoviana, actual calle de Segovia, próxima a la puerta de la villa por este lado. La casa estaba situada sobre los antiguos baños del Madrid musulmán, y en concreto es la que aparece con el número 29 en el plano de Texeira. 


Situación de la casa de moneda en la calle de Segovia.

En ese edificio, después de unas obras de acondicionamiento, comenzaron las acuñaciones de forma oficial el 3 de abril de 1615. A partir de este momento las monedas madrileñas son comunes en la numismática, pero la ceca, a pesar de estar en la corte no llevaba el título de Real Casa de la moneda, que seguía ostentando la de Segovia.

En 1661, debido a los gastos que suponían las continuas guerras del reinado de Felipe IV, en especial contra Portugal, hubo necesidad de aumentar la acuñación, para lo cual se crearon en el reino algunas casas de moneda nuevas y se ampliaron otras. En el caso de ceca madrileña, además de adquirir el edificio conocido como ‘mesón de Fuenlabrada’, que se encontraba frente a la casa ya existente en la calle de Segovia, se edificó para el mismo fin un nuevo edificio en la calle de Alcalá esquina con el paseo de Recoletos, donde se encuentra ahora la Casa de América, lugar que se había estudiado y desechado cuando se eligió el emplazamiento de la calle de Segovia. Las monedas emitidas por esta nueva ceca pueden diferenciarse por llevar como distintivo la letra M, en tanto que las acuñadas en la calle de Segovia llevaban MD.

Esta Casa sólo acuñó moneda entre los años 1662 y 1664, y el monarca donó posteriormente la construcción al ayuntamiento de Madrid para que sirviera de Pósito de cereales, destino que tuvo en los dos siglos siguientes.

Con la llegada de los Borbones, Felipe V emprende una lenta reorganización de las Casas de Moneda del reino, para lo cual se lleva a cabo una centralización que hace desaparecer algunas cecas y supedita las que sobreviven a la de Madrid. A pesar de esta primacía, existen informes de mediados del siglo XVIII que hablan de la incapacidad de las casas de la calle de Segovia para hacer frente a su cometido, por falta de espacio y poca adecuación, al estar los dos edificios separados.

A partir de comienzos del siglo XIX, el cambio de sede es una necesidad urgente, pero circunstancias adversas tales como dos traslados de la ceca a Cádiz, provocados en ambos casos por invasiones francesas, la napoleónica y la de los Cien mil hijos de San Luis, fueron demorando la solución. Fue a principios de este siglo XIX cuando Mariano José de Larra, el famoso Fígaro, vivió los primeros años de su vida en la casa de la moneda de la calle de Segovia, donde su abuelo paterno era superintendente. Una placa, situado a la derecha de la calle de Segovia según se baja hacia el río recuerda este hecho.

Las casas de moneda modernas

De esta época se tiene noticia de algunos proyectos en los que se proponían nuevas sedes para la Casa de Moneda. Uno de ellos contemplaba el traslado a lo que había sido fábrica de Aguardientes, Naipes y Depósito de Efectos Plomizos, el edificio de la Tabacalera en la calle del Mesón de Paredes con vuelta al portillo de Embajadores, donde estaba la Real Fábrica del Papel Sellado. Otro de los enclaves que se consideraron fue el antiguo convento del Carmen Descalzo, en la calle de Alcalá, contiguo a la iglesia de San José y cuyo solar llegaba por la calle del Barquillo hasta la de Infantas.

Por fin, en 1855, se inicia el proyecto que habría de culminar con la construcción de la nueva Casa de Moneda en los terrenos que fueron huerta de la Escuela de Veterinaria, en la Plaza de Colón, donde hoy están los Jardines del Descubrimiento. Fue inaugurada en febrero de 1861, y en 1895 se unificaría finalmente en ella la fabricación de moneda y timbre, bajo el nombre de Casa Nacional de Moneda y Fábrica Nacional del Timbre.


Casa de la moneda existente a partir de 1861 en la plaza de Colón.

A partir de la inauguración de esta Casa, las que aún sobrevivían en el resto de España se van cerrando paulatinamente. Las últimas monedas salidas del Real Ingenio de Segovia llevan fecha del 29 de septiembre de 1868, y son piezas con un valor único en la numismática española, 25 milésimas de escudo. En cuanto a la ceca de Barcelona se cierra definitivamente en 1879, y ya a partir de esta fecha Madrid será el único lugar donde se acuñe moneda en nuestro país, exceptuando el paréntesis de la guerra civil (1936 - 1939).

En este edificio se mantuvo la Casa de Moneda durante prácticamente cien años, amoldándose mediante sucesivas reformas a las necesidades de las nuevas técnicas así como al hecho de acabar siendo un edificio céntrico de la capital. Durante la guerra civil, la fábrica se desmembró en ‘Factorías’, especie de sucursales que funcionaron en ciudades leales a la República, sobre todo en la zona de levante.

En 1944 se tomó la decisión de buscar un nuevo emplazamiento para sustituir al de la plaza de Colón, donde cada vez era más frecuente la necesidad de acometer obras de acondicionamiento del edificio. Para ello se adquiere un solar situado entre la calle del Doctor Esquerdo y la de Fuente del Berro, que luego se ampliaría por cesión de unos terrenos propiedad del Ayuntamiento en la mencionada Fuente del Berro.

La construcción del edificio que alberga en la actualidad la Fábrica de Moneda se demoró bastantes años por dificultades para encontrar material, especialmente hierro, debido al aislamiento que padeció España durante los primeros años de la época franquista, y tanto el traslado de dependencias como el inicio de la producción, se escalonaron en la medida en que se iba disponiendo de nuevos espacios, hasta su inauguración oficial que tuvo lugar el 11 de julio de 1964.

Texto por José Luis Ramírez, miembro de nuestra Asociación

 

 

1 comentario en Breve itinerario por las “casas de moneda” madrileñas.

  1. ROMO XIII
    6 Noviembre 2009 at 4:32 pm

    Yo viví con mis abuelos en la calle Fuente del Berro esquina a Jorge Juan durante la década de los 60 y ví levantar la nueva fábrica, pero no era muy consciente del evento.
    Buen artículo.

    Saludos.

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