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“La Roldana”: una escultora en la Corte de Carlos II y Felipe IV.

 

Para el campo artístico de la escultura en el panorama español, son muchos los nombres de artistas que pudiéramos citar. En los siglos XVII y XVIII, o lo que es lo mismo, en el barroco español, sobresaldrían nombres como Martínez Montañés, Alonso Cano, Pedro de Mena, Manuel Pereira, los Churriguera… y muchos más que quedarían por mencionar. En medio de este “parnaso” de escultores, donde el trabajo artesanal y artístico era un mundo de hombres, sobresale una mujer competente que nada tiene que envidiar a sus compañeros. Ella será, Luisa Ignacia Roldán “La Roldana”, escultora de cámara en la corte de Carlos II y Felipe V.

“LA ROLDANA”: UNA ESCULTORA EN LA CORTE DE CARLOS II Y FELIPE V

Luisa Ignacia Roldán nace en Sevilla en 1652, siendo el 8 de septiembre del mismo año su bautizo en la Parroquia de San Julián. Es hija del afamado escultor Pedro Roldán y de Teresa de Jesús de Mena y Villavicencio. Sus primeros años de vida y juventud discurrieron en la misma ciudad, donde compartirá junto con sus tres hermanas la afición por la escultura. Será Pedro Roldán quien descubra tempranamente el talento innato de su hija Luisa y la delicadeza a la hora del trabajo.

En el mismo taller de Pedro Roldán, trabajó el aprendiz Luis Antonio de los Arcos. Ambos se enamoran y consiguen casarse en 1671 a pesar de los impedimentos de su padre. Su historia de amor es digna de ser mencionada. Para que pudieran casarse, Luis Antonio de los Arcos pensó una estrategia para solicitar la palabra de casamiento de Luisa Roldán. Aprovechando que los padres de su amada habían salido, mandó a una criada que avisara a Luisa de su presencia, ésta le esperó en la puerta. Luis Antonio acudió con un amigo suyo procurador y juntos los tres, le pidió palabra de casamiento a lo que ella aceptó “y en señal desta palabra que fue aceptada por ambos se dieron las manos y en esto se despidieron “. Concluye la historia con su casamiento final el 17 de diciembre de 1671.


Ecce Homo. Catedral de Cádiz. Etapa gaditana de La Roldana (1686-88).

Entre 1671 y 1686 culminará un primer periodo escultórico en su obra, donde la colaboración en trabajos con su padre será lo que abunde, además de pequeñas obras de devoción dotadas de gran sensibilidad.
  Hacia 1686 se encuentra en Cádiz y allí pasara dos años más. Aquí se forja su estilo personal denotado sobre todo en los rostros y en un mejor tratamiento de las ropas. Algunos ejemplos de este momento se encuentran en la Catedral de Cádiz como un Ecce Homo de cuerpo entero o los santos patrones San Servando y San Germán, además de una Virgen de la Soledad y su Cristo Yacente en Puerto Real (Cádiz).

Hacia 1688 llega toda la familia a Madrid, sin saber muy bien la razón. Suponemos que la búsqueda de un mecenazgo en la capital sea una razón más que considerable, aunque la situación económica de la corona en estos años no sea la más adecuada. Se ha dicho que quien medió en su venida fuera don Cristóbal de Ontañón, ayuda de Cámara de Carlos II.

Tras realizar numerosos trabajos, en 1692 consigue el título de escultora de Cámara, hecho por el que ninguna mujer lo había conseguido en toda la historia artística de España. Quizá el buen hacer de sus obras, la sensibilidad y delicadeza de sus trabajos hicieron llamar la atención de la corte. A partir de aquí, si el pensamiento de Luisa Roldán fue quedar salvada de la ruina ante la protección real y próspero futuro de trabajo y dinero, sus expectativas cayeron de forma continua. Es a partir de su nombramiento cuando su vida será un continuo ir y venir de correspondencia reales para solicitar las necesidades más básicas.

El mismo año, se le informa a Carlos II sobre la solicitud que Luisa hace para que se le asigne un sueldo diario, pero la ausencia de dinero hace que no le sea pagado hasta unos meses después, cuando se manda que se le entreguen 25 doblones. Estos nunca llegarían.

Para el otoño de 1693, Luisa escribe una carta a Carlos II solicitando “con plasa de escultora pobre y sin casa donde vibir ella y sus ijos “ una habitación en las Casas del Tesoro “que con eso tendra algun alibio que es mui grande su necesidad “. Las Casas del Tesoro era el lugar donde gran parte de los artistas que tenían el título de cámara vivían junto al antiguo Alcázar en lo que hoy es gran parte de la Plaza de Oriente.

La respuesta a su petición se produce en 1695 con la concesión de un sueldo de 100 ducados al año, los cuales tampoco debieron de llegar agravándose más su situación cuando se la obliga a realizar una serie de pagos. La situación era tensa y Luisa contesta al Rey de forma irónica en una carta diciendo “que el Condestable no la puede despachar cino es señalándole Vuestra Señoria Majestad de que caudal se le a de dar la racion que le toca ha el oficio de escultora de Vuestra Señoría Majestad. Y aci Señor por hamor de Dios se tenga por servido mandar con decreto a el Condestable me despache señalándole de donde” .

Pero no queda aquí la historia, cuando hemos de sumar que en el mismo año, un nuevo impuesto se le hace frente siendo la llamada “media annata” con un saldo de 15.000 maravedís. Luisa ya no tiene paciencia para más ironías y, habiendo dejado pasar dos años más, en 1697, de nuevo escribe al Rey de forma más enérgica aunque con una realidad dura diciendo que “a mas de seis años que a tenido la dicha de estar a sus reales pies aciendo y ejecutando diferentes igmagenes del agradoy debocion de Vuestra Magestad y en consideracion de que esta pobre y com mucha nesecidad supplica a Vuestra Magestad se tenga por serbida mandar le den bestuario o una ayuda de costa o lo que fuere de su mayor agrado” .

 
San Miguel y el Demonio
. Monasterio del Escorial. Posibles retratos de Luisa Roldán y su marido Luis Antonio de los Arcos.  

Al año siguiente, en 1698, y puesto que la petición enérgica con Carlos II no le es válida, hace un nuevo intento, esta vez desesperado, de escribir a la reina Mariana de Neoburgo diciéndola “que por estar pobre y tener dos ijos lo pasa con gran estreches pues muchos dias le falta para lo preciso del sustento de cada dia y por esto mas precizada a pedir a Vuestra Majestad se tenga por serbida mandar se le de una racion de especies para que tenga su nesecidad algun alibio” . Siendo la reina más sensible que su marido otorgó que se la concedieran 25 doblones.


Sagrada Familia con el Niño dando sus primeros pasos. Excma. Diputación Provincial de Guadalajara. Etapa madrileña. Detalle. De posible escuela de la Roldana.


  Niño Jesús y San Juanito. Ermita de Todos los Santos (Móstoles-Madrid)


Inmaculada. Convento de MM. Trinitarias (Madrid).  

Termina el reinado de Carlos II con su muerte el 1 de noviembre de 1700, y Luisa Roldán quedándose sin mecenas tan solo había conseguido 25 doblones de la reina y continuos rechazos al sustento de su trabajo y su familia.

La llegada de un nuevo rey a la Corte, con ideas distintas, un nuevo aire cortesano de lujo y poder en la persona de Felipe V pudo llenar de ilusiones a la escultora quien no esperó en demasía para solicitar su permanencia en el cargo de escultora de Cámara, y así junto a su marido, regalaron a los nuevos reyes una Nacimiento y un Entierro de Jesucristo. La contestación, con demora y algún agravio le llegó en octubre de 1701. Si lo consiguió no fue por la buena aceptación del rey, sino por la intermediación del Marqués de Villafranca, ya que la opinión de Felipe V ante su obra fue “que esa mujer en lo que tiene más abilidad es en lo que toca a las hechuras de tierra por lo qual gustó de ella el Rey Nuestro Señor que goza de Diso, pues por los demas la practica suya no es considerable por lo que mira a obras de madera” .

El inicio del s. XVIII, aún con el cargo de escultora de cámara reconocido, la realidad es que Luisa no se debiera encontrarse en un estado de salud adecuado, ya que feneció, según el escrito de Palomino, “por los años de 1704 en esta Corte, y apenas a los cincuenta años de edad” .

  Santa Clara. Convento Descalzas Reales (Madrid). Imagen desaparecida en la Guerra Civil Española (1936-39).  

Algunas notas a su estilo escultórico y temática:

Desde el punto de vista artístico, ya hemos indicado algunas de las características que más van a destacar en la obra de Luisa Roldán. Son muchas las esculturas que aparecen documentadas y conservadas de la escultura y en mayor número las que se atribuyen a su persona.

Por lo general hemos de decir, que trabaja principalmente la madera y el barro, aunque diríamos que su mayor especialización será esta última materia, creando grupos de escenas a modo de pequeños dioramas en su mayoría con temas de la Natividad.

En su obra veremos reflejado una sensibilidad extrema a la hora de trabajar la figura humana, así como en la manera de representar las emociones y los rostros de los protagonistas de su obra. Una sensibilidad que ningún hombre escultor ha podido superar en el panorama. La materialización de este sentimiento es perceptible en la delicadeza con que trabaja las carnaciones de las personas bien en las manos bien en los rostros, así con el cuidado tratamiento que se impregna en sus vestiduras.


Aparición de la Virgen a San Diego de Alcalá . Victoria and Albert Museum (Londres). Detalle. Hemos de llamar la atención en la naturalidad de la escena y la sensibilidad en rostros y manos.  

Como temática de su escultura, diremos que es enteramente religiosa destacando:

a) Temas pasionarios (Calvarios, Ecce Homo, Cristo Muerto, Dolorosas….)  
b)  Niño Jesús (en muy diversas posturas destacando la inocencia de sus rostros)  
c) Temática mariana (Dolorosas, Virgen del Carmen, Inmaculadas, Divina Peregrina, Divina Pastora …)  
d) Sagrada Familia  
e) Natividad  
f) Santos.
g) Ángeles y arcángeles.

La obra de Luisa Roldán en Madrid:

Como hemos indicado anteriormente, son en gran número las obras que aparecen atribuidas a la misma autora, de las cuales muchas de ellas se encuentran bien en conventos o monasterios, bien en colecciones particulares. Por lo que a Madrid se refiere, hemos de pensar que no solo realizaría obras a encargo de la realeza, sino que su entrada en la corte hiciera que recibiera gran número de encargos particulares, bien de nobles o bien de congregaciones. Muchas de ellas aún pueden verse en Madrid del cual realizamos aquí una reseña a las mismas:


 San Miguel y el Diablo . Monasterio del Escorial. Detalle  

a) El Escorial:

- San Miguel y el diablo. Esta es la única obra de segura autoría que se conserva en la Comunidad de Madrid, en el Monasterio del Escorial, siendo quizá su obra maestra en la escultura por lo complicado de su ejecución y por el simbolismo que encierra sus personajes.

Se trata de un encargo directo de Carlos II, realizada en madera policromada. El arcángel San Miguel aparece de pie, en una posición de continuo equilibrio al apoyar sobre el demonio tan solo la pierna derecha, su pose es muy enérgica la cual contrasta con la dulzura que ofrecen las facciones de su cara. Por otra parte, el demonio se retuerce sobre sí mismo y en el suelo, con su rostro sorprendido pero temeroso de ser destruido por el ángel. El simbolismo que encierra la escultura tiene relación directa con la autora y su marido ya que se ha pensado que la imagen del ángel sea la de Luisa y la del demonio la de su marido Luis Antonio. Este planteamiento viene a colación del estado de ánimo de la propia escultora quien la relación con su marido no era de buen agrado ante la pasividad de trabajar Luis Antonio, y lo que se une la posible depresión ante su realidad pobre y austera.

b) Monasterio de las Trinitarias del Convento de San Ildefonso: Inmaculada Concepción.

c) Iglesia de San Isidro (Capilla Jesús del Gran Poder): 4 ángeles turiferarios.

d) Iglesia de San Nicolás de Bari: Inmaculada Concepción (sobre la puerta de la sacristía).

e) Monasterio de las Descalzas Reales:

- Santa Clara (desaparecida en la Guerra Civil).

- Arcángel San Miguel (hornacina del Salón de Reyes).

- Ángel de la Guarda.

- Arcángeles Rafael y Miguel: De un seguidor (Capilla del Milagro).

f) Monasterio de las MM. Mercedarias de la Purísima Concepción – Don Juan de Alarcón:

- San Rafael Arcángel.

- San Miguel Arcángel.

g) Ermita de Ntra. Sra. de Todos los Santos (Móstoles):

- Jesús Niño y San Juan Bautista.

h) Museo Provincial de Guadalajara (Guadalajara): Son obras de escuela aunque del momento madrileño.

- La Sagrada Familia con el Niño dando sus primeros pasos.

- San Joaquín y Santa Ana con la Virgen Niña.

BIBLIOGRAFÍA:

Hemos de apuntar que la mayor especialista en la vida y obra de La Roldana es Mª Victoria García Olloqui quien ha dedicado numerosos estudios a ambas facetas, reuniendo aquí sus publicaciones más sobresalientes.

1) CURROS Y ARES, Mª de los Ángeles y GARCIA GUTIERREZ, Pedro Francisco:

- Monasterio de las MM. Mercedarias de la Purísima Concepción – Alarcón -. Catálogo de Esculturas, Madrid, Religiosas de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, 1997.

2) GARCIA OLLOQUI, Mª Victoria:

- Luisa Roldan, escultora de Cámara, Colección Arte Hispalense, nº 19, Sevilla, Exma. Diputación Provincial de Sevilla, 1978.

- La iconografía en la obra de Luisa Roldán, Sevilla, Artes Gráficas Rodriand S.A., 1989.

- “Alteraciones en la vida y obra de La Roldana en torno a los años 1692 y 1704” Revista Escuela de Imaginería, Año II, nº 9. Sevilla, enero-febrero, 1995, pp.13-17.

- “La iconografía de La Natividad en la obra de la Roldana: El problema de los belenes atribuidos: Diferencias, estudio estilístico y opiniones cualificadas” Fuentes, nº 1, 1999 [en línea: http://www.cica.es/aliens/revfuentes/num1/olloqui.htm]

- Luisa Roldan. La Roldana. Nueva biografía, Sevilla, Ediciones Guadalquivir, 2000.

3) GILMAN PROSKE, Beatrice:

- Luisa Roldan at Madrid, New York, The Hispanic Society of America, 1964.

4) GUERRA DE LA VEGA, Ramón:

- Guía para visitar las Iglesias y Conventos del Antiguo Madrid, Madrid, Gráficas Monterreina S.A., 1996.

5) MARTÍN GONZALEZ, Juan José:

- Escultura barroca en España, 1600-1770, Manuales de Arte Cátedra, Madrid, 1983.

6) MONTOTO, Santiago:

- “El casamiento de la Roldana” Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, Tomo IV, Cuaderno XV, septiembre 1920, pp. 113-120 y Tomo IV, Cuaderno XVI, diciembre 1920, pp. 144-148.

7) PALOMINO DE CASTRO Y VELASCO, Antonio:

- El Museo Pictórico y Escala Óptica, Madrid, 1715. Edición Aguilar, Madrid, 1947.

Texto por David Gutiérrez Pulido, miembro de nuestra Asociación. Todas las imágenes han sido tomadas de García Olloqui, Mª Victoria (2000) por la gran calidad que ofrece en su publicación.

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