Agosto 2009
L M M J V S D
« Jul   Sep »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Callejón y pasaje de Cavanilles

Cualquier viandante que pase por lo que debería ser -y no es- el número 48 de la Calle de Cavanilles en dirección a la calle de Dr. Esquerdo, va a ver en su lugar una tosca escalera compuesta de 16 peldaños hechos de arena y cemento. Nada hace pensar lo que hay detrás. Si el transeúnte dispone de curiosidad y de un poco de tiempo es posible que opte por ver qué puede descubrir si decide remontar estos escalones. Si lo hace, en cuestión de 15 segundos, se va a encontrar transportado a un insospechado paisaje muy diferente al que dejó antes de tomar su decisión.

La primera impresión que sentiría podría ser la de encontrarse lejos de Madrid en una pequeña y apartada aldea. No se puede creer lo que se está viendo ¿de verdad este pequeño pueblecito existe? Pues sí… Veo una parra. Me acerco a ella y nada me impide comer sus verdes y ácidas uvas, con su sabor único. Esto es un verdadero y auténtico lujo que sé apreciar en todo su valor y, además, es real ¡lo estoy viviendo!

Vamos a ver el punto exacto donde se encuentra ubicada esta pequeña aldea desde hace años y años…

Está en pleno barrio del Pacífico, dentro del distrito de Retiro, oculta a la vista de todos entre el Mercado del Pacífico, las Oficinas del Metro, la calle de Cavanilles y la del Doctor Esquerdo.

Creo que es fantástico. Este es uno de los 28 callejones con los que cuenta Madrid. A mí me parece maravilloso; me lleva a otro tiempo que no me desagrada en absoluto. Lo que me parece asombroso es que este atípico callejón se haya podido conservar así en medio del contundente progreso que no nos deja ni respirar.

Sigo andando. Me encuentro una preciosa fuente de hierro, ya seca desde hace no muchos años, según me informan, que ostenta el escudo de Madrid y una fecha que me hace pensar: 1893.

¿Cuántas generaciones se han surtido del agua que manaba de esta fuente?

Me adentro en este reducto y me pregunto si verdaderamente existe el ruido de la gran urbe a escasos 100 metros de este testimonio de 1893. Hay un agradable silencio interrumpido por el sonido de los pájaros.

Con mi desbordada imaginación ya me veo sentada una noche de verano entre estos vecinos, a la puerta de cualquiera de sus casas, en animada charla con ellos y participando de sus anhelos, sus ilusiones, sus desencantos… intentando paliar el calor con el agua fresca de la bonita fuente de hierro o de un buen botijo de barro y el frescor de las verdes plantas cuidadas con esmero…

Lo que sí sé es que alrededor de estas casitas sólo había campo. A principios del siglo XX apenas había nada construído en esta zona.

¿No parece increíble poder contemplar este escenario? Esta, para mí, maravilla, está enclavada, como dije anteriormente, en pleno distrito de Retiro, barrio del Pacífico. Un barrio que, aunque existente, por supuesto, antes de la guerra, comenzó a tomar auge en los años 50-60 en su parte alta, que estaba despoblada casi por completo.

Actualmente este pequeño pueblito, como a mí me gusta llamarlo, tiene ¡faltaría más! alcantarillado, agua corriente, electricidad y servicio de recogida de basuras, como debe de ser. Pero os quiero llamar la atención. Fijaos bien en las fotografías ¿no os parece un encanto que esto exista escondido en un rinconcito de una ancha calle que enlaza con la transitada y hermosa calle (o arteria) del Doctor Esquerdo?

En torno a este callejón, existe una leyenda negra que yo no creo en absoluto. Según dicen se le llama Pasaje de la Muerte, “por la cantidad de actos vandálicos y delitos cometidos en él”. Toda mi vida viví muy cerca de este lugar y jamás tuve noticia de ninguna tropelía cometida en él.

Nombre muy fuerte me parece para un pequeño vecindario que, sin prisas, toma el fresco de las últimas horas de una tarde de verano, mientras comenta las incidencias ocurridas en el día. En el día de todos nosotros.

Yo le llamaría, si estos vecinos me lo permiten, PASAJE DE LA VIDA. Hasta que este caro suelo que están ocupando porque les pertenece, sea más tarde o más temprano comprado y edificado, construyendo inmuebles de siete a diez pisos “dignos” de su ubicación.

Es más, creo que está habitado por tranquilas personas que tienen el privilegio de disfrutar las ventajas de una ciudad como Madrid (sufriendo sus problemas ¡cómo no!) y al mismo tiempo también están saboreando la tranquilidad de vivir en un pequeño pueblecito rodeados de sus vecinos, que son también sus amigos. Es una vecindad de otro tiempo.

Y aquí tenemos otra vez los 16 peldaños. En esta ocasión desde arriba. Vamos a descender por ellos y volvamos a la vida que, nos guste o no, es la que tenemos.

Texto y fotografías por María Pilar Cruz, miembro de nuestra asociación. (30-09-2007)

1 comentario en Callejón y pasaje de Cavanilles

  1. Santiago Giménez Roldán
    10 Abril 2010 at 7:46 pm

    He caído como por casualidad, brujuleando por esta ya magnífica enciclopedia madrileña que va siendo Amigos del Foro. !Que maravilla de artículo!. Nos lleva de la mano (y con emoción que arrastra) hasta ese increible islote, como pueblerino. Casi suena música de verbena o aquello de “!echeme padrino, eche, eche, eche…! en alguna celebración familiar (que entonces eran de barriada, cuando todo el mundo se sentía partícipe de lo que le ocurría al vecino). Y, además, escrito con estupenda pluma. !Me voy corriendo al Pasaje Cavanilles, eso no me lo pierdo!

Deja una respuesta

Puedes usar estas etiquetas HTML

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Locations of visitors to this page