Recordemos a nuestros lectores que esta última entrega es el colofón de un estudio de investigación inédito que llevamos realizando sobre aspectos del reinado de Carlos II a través del boletín de La Gazeta de Madrid. En nuestra primera entrega hablamos de un contexto general sobre la Gazeta como fuente histórica sumado con algunas menciones documentales hacia las Fiestas de Toros y Cañas; la segunda entrega versó sobre menciones de Comedias, Jornadas de Caza o la descripción de un verdadero Banquete Barroco; y por último hacemos entrega de menciones sobre la Fiesta Efímera y la Boda y Entrada a Madrid de SS.MM.
5.- La fiesta efímera:
Nos referiremos en este capítulo a aquellas menciones en las que el Rey participa con la Villa de Madrid en entradas públicas o celebración de festejos por los cuales se adorna efusivamente toda la ciudad a base de Arcos Triunfales, tapices en balcones, juegos de artificios nocturnos….
La realización de estas fiestas, suponen para la ciudad una transformación absoluta de la calle, la realidad se mezcla con la ficción y viceversa, lo que produce un engaño al espectador, y a su vez una recreación de algo que realmente no existe. A este engaño arquitectónico, hay que sumar los ricos adornos que las gentes, principalmente nobles, lucían por las calles. Las joyas, las ricas telas y la salida en carruajes adornados ricamente era lo común en este tipo de actos[1].
Las celebraciones de las fiestas no se realizan de manera improvisada sino que lleva un proceso de preparación organizado. Tras la decisión de realizar el evento, se hace publicidad de ello, y se empiezan a organizar reuniones para debatir los presupuestos y gastos, así como organizar concursos de aquellos objetos efímeros. Una vez aprobados, así como la fecha del acto en sí, toda la ciudad se organiza para transformarla y ofrecer su nueva imagen[2].
Hay que diferenciar distintos espacios dentro de la villa en donde se organizaban y realizaban este tipo de fiestas. Por un lado las calles son de gran protagonismo, siendo las principales la Calle Mayor, Cuesta de San Jerónimo, Calle Atocha o Calle Alcalá. En ellas eran donde se disponían los Arcos Triunfales y donde los balcones lucían de forma multicolor a través de telas, tapices, alfombras…
Por otro lado los espacios abiertos como la Plaza de Palacio o la Plaza Mayor en donde las corridas de toros, mascaradas, juegos circenses…. eran lo habitual.
Y por último, mencionar el espacio privado de los palacios tanto del Alcázar como el del Palacio del Buen Retiro en donde se realizaban fiestas con un carácter más privado y en donde la representación de Comedias era lo habitual.
A través de la Gazeta de Madrid, recogemos algunos ejemplos significativos que reflejan este ambiente de júbilo.
A principios de abril de 1678, y con motivo de la victoria obtenida por los españoles ante la expulsión de los franceses de la ciudad de Messina en la Isla de Sicilia:
“Festejose la nueva conforme pide el caso que da a conocer la instabilidad del arrimo Francés, y la incomparable dicha de la Real dominación de su Mag. Con estos avisos resolvieron Su Mag y Su Alterza bolver a Madrid, a donde llegaron a comer el Viernes passado. A la tarde del mismo dia fueron todos los Concejos, y mas calificados Señores a besar la Real mano, y a la noche, como en las otras dos siguientes huvo luminarias. Y el Sabado a la una y media fue Su Mag. publicamente a cavallo a dar gracias a N. Señor ante la Sagrada, y milagrosa Imagen de N.S. de Atocha, acompañado de S.A. y de todos más calificados Señorees, y Grandes desta Corte, del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Nuncio Apostólico, y Señores Embajadores de Coronas Estrangeras, que en este día sacaron sus mejores joyas, y fue el Cortejo de los más grandes, que se han visto. El referir el adorno de las Calles, colgadas de las mejores tapizerias, la liberalidad de algunos Señores, que hizieron fuentes copiosas de vino, y derramaron cantidades considerables de dinero. Los aplausos, y aclamaciones del Pueblo, y de todos a la bizarría del Rey, que veía por la primera vez a Caballo”[3].
Otra de las menciones entresacadas a este capítulo son las referencias a las fiestas realizadas en noviembre del mismo año con motivo del nacimiento del príncipe Don José. Estas fiestas se celebraron entre los días 23 y 25 de noviembre y así se nos relata en la Gazeta:
“…aviendose lucido igualmente aquellos tres días, en un Arco Triunfal de fuegos artificiales (que cada día se renovó y se consumió) Fuentes de vino coprosísimas, que por ambos picos echava una Aguila Imperial, desde un peñasco artificioso de vistosa invención; en todas las ventanas duplicadas hachas, que arrojaron todas las noches el Pueblo, en acabando la Fiesta, con tan general satisfacción e inumerable concurso, que en otra alguna ocasión semejante, no se ha experimentado mayor”[4].
(Fuegos artificiales con motivo de las bodas de Carlos II y María Luisa de Orleáns. Grabado de Jocobo Harrewyn. París. Biblioteca Nacional).
6.- Boda y entrada a Madrid de los reyes Carlos II y Mª Luisa de Orleáns:
Finalmente, queremos terminar con las referencias tomadas respecto a los desposorios de Carlos II y su segunda esposa Mª Luisa de Orleáns. Poco podemos aportar al maravilloso y detallado estudio realizado por Teresa Zapata sobre todo lo acontecido en torno a esta boda y la entrada de la Reina[5]. Además de aportar gran número de documentación y fuentes inéditas, incluyó como consulta obligada las noticias de La Gazeta de Madrid.
El 13 de julio de 1679 se da la noticia en la que se están ajustando los acuerdos para los desposorios de los contrayentes, para lo cual se celebró de forma un poco improvisada algunas demostraciones de alegría y de fiesta en la Plaza del Alcázar:
“Don Francisco de urbina, Cavallero del Habito de Santiago, Secretario de Su Magestad en aquella Embajada, despachado a 2 por el Excelentísimo Señpor Marqués de Balbases, Embajador Extraordinario de Su Magestad, con la noticia de estar ajustado el Casamiento de Nuestro Augusto Monarca, con la Serenísima Madamosela de Orleans, DOÑA MARIA LUISA, en quien (a mas de las Antísimas obligaciones de Prima Hermana de Su Magestad, Sobrina, de los Señores Reyes de Francia, y de la Gran Bretaña, e hija Primogénita de Su Alteza Real, el Señor Duque de Orleans) concurre un tumulo de tantas y tan admirables dotes personales, que mucho antes de esta aplaudida deteerminación, fue fácil adevinar nació para las Coronas de dos mundo y que España lograría en ella, un aventajado dechado de nuestra Inmortal Reyna Doña Isabel, su tía, de siempre Gloriosa Memoria (…)
Esparcida en momento la alboraçada nueva, con los mismo avisos, que se avian esperado, se halló el Palacio lleno de todos los Grandes Ministros, y Nobleza, a celebrarla con entrañables, como obsequiosos parabienes a Su Magestad, y a S.A. al passo, que en toda la Corte corrian los mismos recados, en medio de la vozería Popular, de Vivir nuestro Rey Carlos, Viva nuestra Reyna María.
A las 6 de la tarde fue el Rey nuestro Señor a consagrar al acierto de sus Amores conjugales, a la Madre de Dios, en su Real Santuario de Atocha, con el acompañamiento más calificado de su Corte, menos S.,A. Que sintiendose indispuesto, dos días antes, vino a pasar el achaque en una terciana sencilla, sin muestra de malignidad: de fuerte, que con tres sangrías (…)
Trató la primera Nobleza, la misma tarde, de anticipar alguna demostración, en desempeño de su contento y aunque, en el concepto público, pareció no cabía, en la brevedad de el tiempo; bastaron poco mas de dos horas, para aprecibir una lucidísima Fiesta a Cavallo, que entre las nueve, y las diez de la noche, compareció en la Plaça de Palacio, a la luz de dos hileras de Luminarias, dispuestas por lo largo de ella, hallandose también la dilatada fachada de el Palacio, alumbrada de achas en todo su numeroso ventanage, sin los grandes faroles del contorno: de suerte, que se gozó, como de medio día, de el ostentoso, y magnífico alarde y de las diestrísimas, y ligeras parejas, que corrieron 56 Cavalleros, passando desde allí a otros puestos principales de la villa a dar muestras iguales de sus nobilísimos brios.
La misma noche, y las dos siguientes, fueron generales las luminarias en toda la Corte, acompañadas en algunas Casas de Señores, de muchos fuegos artificiales, y aun de refrescos y bebidas copiosas al Pueblo; y las dos últimas noches, huvo otras Fiestas, en que se manifiestó bien el afecto destos buenos Vasallos”[6].
Una vez ajustadas las Capitulaciones del Casamiento en París, por lo que nuevamente se celebraron “luminarias generales, en la Corte”[7], y con cartas desde París se recibe la noticia de la decisión del lugar donde se va a celebrar la boda, para lo cual se había pensado en San Germen en Laya pero la decisión final fue en el castillo de Fontainebleau:
“El Jueves, trajo el Ordinario de Flandes, Cartas de París de 22, de el passado, con aviso de que a 20 de el corriente, se celebraría el Desposorio de Su Magestad en el Real sitio de San Germen en Laya; a cuyo fin (por estar muy angosta la Capilla Real para el gran concurso de Nobleza, que acudirá al función) se hazia cubrir el espaciosos Patio del Castillo Viejo, en la forma, que quando bautizaron al Señor Delfín”[8].
Finalmente la boda se celebró el 30 y 31 de Agosto de 1679[9], y a partir de estos días se empieza a preparar el viaje que ha de realizar la Reina para llegar a España y realizar así su entrada triunfal. Antes, la Gazeta de Madrid nos relata todo el diario del de los recorridos que están realizando la Reina y el Rey para ir a su encuentro. Hasta que esto se produzca, hay dos menciones curiosas en las que se comentan los regalos que se están realizando entre los contrayentes en el trayecto del camino antes de su encuentro:
“Con ocasión de el mismo Extraordinario, llegó a las Reales manos de el Rey, un Relox de gran valor, y una Corvata de riquísimos encajes, con una hermosa cinta, color de fuego, que su Augusta Esposa le embiava, apuntando en la Carta, con que venian estos estimables presentes, que Su Majestad primero se avia puesto la Corvata: en cuya correspondencia, y cariñosa atención se la puso Nuestro Monarca el día siguiente”[10].
“A 10, a las tres de la tarde, llegó el Sargento General de Batalla D. Andrés Cicineli, despachado a S. Mag de la Reyna N. Señora, desde Oñate, con un Retrato suyo, guarnecido de preciosisimos Diamantes, y un libro de Memorias también adornado de Pedrerias de gran valor”[11].
Los Reyes llegaron al palacio del Buen Retiro “el sábado, dos del corriente (1679), a las trece de la tarde, entre las aclamaciones desde compendio del Mundo”[12]. Ya en Madrid, lo que se estaba preparando era la Entrada Triunfal de la Reina, de la cual en los primeros días de diciembre estaba impreciso el confirmar el día “para dar tiempo a la mayor perfección de las obras, que han de servir a su más cumplida ostentación y celebridad”[13]. A la vez que se acondicionaban las calles para la gran fiesta, en el Alcázar se estaba reformando el cuarto nuevo para la Reina “en cuya fábrica, y adorno, han contribuido la Arquitectura, y la Pintura quanto han podido prestar sus más exquisitos primores”[14].
Finalmente, la entrada se celebró el domingo 14 de enero de 1680, de la cual la Gazeta de Madrid la recoge de la siguiente manera:
“Domingo 14 de el corriente, por la tarde, vio esta Coronada Villa primera vez, salir Sus Majestades juntos, en publico, a nuestra Señora de Atocha, siendo constante, igualó la magnificencia de este día, a todo lo grandioso de el antecedente; y aun lo excedió particularmente en la multitud de Carrozas de todos los Grandes, y Señores de que se compuso el pomposo acompañamiento; y en sus varias, e ingeniosas hechuras, hermosura, y riqueza, tuvo dos horas largas la vista de un millon de almas su empleo, en sucesivas admiraciones: siendo la mayor, y mass incomprehensible la que ostentó la Real Carroza, en nuestros Augustos Dueños, que para mayor gozo y consuelo de sus Vasallos, iba descubierta.
A la ida, fue la marcha desde Palacio, al Prado de San Jerónimo, por el mismo camino, que el Sábado, sin aberse quitado la minima cosa a los Arcos Triunfales, y demás adornos de las Calles; en los quales campearon mucho mejor, que en la confusión alboroçada de el dia antecedente, las numerosas, suntuosas y bellísimas Libreas, precedido , y costeando regularmente los Coches de sus Amos.
La buelta fue por la calle de Atocha, las fachadas de cuyos soberbios Edificios, se hallaron tan ricamente compuestas, y aliñadas de preciosas Pinturas, Alfombras y Tapicerías, como los del otro camino.
Al passo, que fue anocheciendo, se llenó de luzes el dilatado espacio del tránsito de sus Majestades, en todas las Ventanas, y Balcones; sobre todo, el incomparable Teatro de la Plaça Mayor, en cuya total circunferencia ardió el Zelo y Amor de la Villa a sus Reyes, en millares de achas: de suerte, que no se echo menor el dia. En la plaza de Palacio sucedió lo mesmo, con innumerables luminarias, y el incendio de un gran Castillo de fuegos artificiales”[15].
Tenemos que tener en cuenta que además de las relaciones que se publicaron en la época sobre esta fiesta, destacando entre ellas una Relación de los Arcos de Triunfo y adornos que se realizaron[16] y que Teresa Zapata basó para hacer su estudio artístico de esta entrada, destaca en la misma Gazeta de Madrid otra en la que se detalla toda la fiesta y cabalgata que organizó el Virrey de Nápoles, el Marqués de Vélez, en esta ciudad[17].
Los primeros días se hicieron las tan acostumbradas luminarias así como exhibición de fuegos artificiales. Después se organizó toda una cabalgata en la que participaban los nobles de este reino, sentados en los caballos y carrozas todos ellos engalanados ricamente. El palacio del Virrey, así como las casas nobiliarias o castillos estuvieron por la noche todos iluminados. El protagonista de esta cabalgata era el propio Marqués de Vélez, que representaba heroicamente a los contrayentes en su nombre. Toda la cabalgata lo precedía por clarines y trompetas de la guardia a caballo, y en su recorrido por las calles de Nápoles, se rodearon de adornos en las fachadas de los edificios.
Al igual que ocurre en Madrid, a las fiestas de celebración también se unen la realización de festejos taurinos, mascaradas, comedias….
(Dibujo de Miguel de la Torre representando el Arco Triunfal que se ubicaría en la Puerta del Sol con motivo de la entrada en Madrid de Maria Luisa de Orleáns. 1680. Biblioteca Nacional de Madrid).
por David Gutiérrez Pulido (Ldo. Historia del Arte)
[1] DIEZ BORQUE, José María: “ Fiesta popular, cortesana y sacramental en la época de Calderón de la Barca” en MORAN, M y GARCIA, B.J. (eds) El Madrid de Velázquez y Calderón. Villa y Corte en el siglo XVII, vol I: Estudios Históricos, Madrid, Ayuntamiento de Madrid y Fundación Caja Madrid, 2000, pp. 261-263.
[2] TOVAR MARTÍN, Virginia: El Barroco efímero y la fiesta popular. La entrada triunfal en el Madrid dl siglo XVII, Madrid, Ayuntamiento de Madrid e Instituto de Estudios Madrileños, 1985, pp.9-11.
[3] HEMEROTECA DEL CONDE DUQUE (mencionado como H.C.D). Gazeta de Madrid, vol. II, Martes 19/4/1678, p.76v
[4] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. II, Martes 29/11/1678, p.250v
[5] ZAPATA, Teresa: La entrada en la Corte de María Luisa de Orleans : Arte y fiesta en Madrid de Carlos II, Madrid, Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2000.
[6] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 18/7/1679, p.159-160v
[7] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 25/7/1679, p.174v
[8] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 8/8/1679, p.186v
[9] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 19/9/1679, p.228v
[10] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 14/11/1679, p.304v
[11] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 12/11/1679, p.312v
[12] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 5/12/1679, p.340v
[13] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 19/12/1679, p.352v
[14] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. III, Martes 12/12/1679, p.346v
[15] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. IV, Martes 23/1/1680, p.30-30v
[16] Descripción verdadera y puntual de la Real, magestuosa y publica entrada que hizo la Reina Nuestra Señora Doña María Luisa de Borbón desde el Real Sitio del Retiro hasta su Real Palacio, el sábado 13 de enero deste año de 1680 con la explicación de los Arcos, y demás adornos de su memorable triunfo, Madrid, 1680.
[17] H.C.D. Gazeta de Madrid, vol. IV, Martes 20/2/1680, p.55-58v
NOVEDADES


30 Octubre 2008 at 9:30 pm
Maravilloso me ha gustado mucho el gran trabajo realizado, el conjunto de las tres partes presentadas es una ventana al pasado.
Un abrazo.
Gonzalo
10 Noviembre 2008 at 7:23 pm
Agradezco mucho tu comentario Gonzalo. El mundo de las bibliotecas, hemerotecas y archivos ofrece cantidad de noticias nuevas y curiosas que aún quedan por descubrir y uno de mis grandes hobbies es poder hacerlo para darlo a conocer como ha sido el objeto de esta investigación. De nuevo, muchas Gracias.
David