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Metro de Madrid versus Municipio de Madrid en 1922

El pasado 28 de Marzo de 2008 unos cuantos socios nos reunimos para ver la recién reabierta estación-museo de Metro de Chamberí, visita curiosa y que nos hizo recordar a algunos como era antes el Metro, pues si bien yo no recuerdo haber visto abierta tal estación pues la recuerdo siempre a oscuras en el trayecto entre las estaciones de Bilbao e Iglesia, si recuerdo la sensación que me causó la primera vez que vi. aquella estación a oscuras en la que no se detenía el convoy; pero si recuerdo algunos elementos del mobiliario del Metro (taquillas, barreras de salida, azulejos, etc.); la visita me trajo a la memoria un artículo de Don José del Corral, publicado en el Tomo XLII de los Anales del Instituto de Estudios Madrileños, con el sugestivo título de “En Atocha los guardias civiles montan los fusiles y encañonan al alcalde y a un grupo de concejales”, articulo del que, junto con la historia de setenta años de historia de Doña Aurora Moya, voy a extraer esta crónica retrospectiva:

El 23 de Mayo de 1914, Miguel Otamendi presenta en el Ministerio de Fomento el proyecto de Ferrocarril Metropolitano de Madrid; el proyecto que desarrollaba la construcción de una red subterránea de 14 kilómetros, en cuatro tramos, pretendía establecer una comunicación rápida y cómoda. El proyecto gusta a Alfonso XIII, que cuatro meses después de su presentación pide los promotores que le visiten en Palacio para hablar del mismo, allí se presenta el ingeniero Miguel Otamendi quien va explicando al Rey el proyecto, mostrándose éste muy interesado, hasta el punto que pese a los avisos que le van llegando de la familia real sobre la comida éste sigue oyendo las explicaciones y no acude a la misma; no obstante éste interés la I Guerra Mundial y la Guerra de África paralizan el proyecto.

El 18 de Septiembre de 1916, una Real Orden aprobaba el expediente de concesión de las cuatro líneas del Ferrocarril Central Metropolitano de Madrid; a partir de ese momento se empieza a buscar capital con objeto de reunir ocho millones de pesetas para iniciar el tramo de Sol a Cuatro Caminos, solo el Banco de Vizcaya pareció interesado en el proyecto, si bien solo aportaría cuatro millones de pesetas si el público suscribía los otros cuatro, Alfonso XIII suscribe un millón de pesetas animando a otros inversores a suscribir acciones.

El 12 de Enero de 1917 por Real Orden se otorgaba la concesión de líneas solicitada con un plazo de revisión de 99 años, constituyéndose el 24 de Enero de 1917 la Compañía Metropolitano Alfonso XIII y el 17 de Julio de 1917 se inician las obras, sin haber obtenido licencia municipal para ello.

Desde la concesión el Ayuntamiento de Madrid, además de dos particulares, presentaron recurso contra la Real Orden, fundamentalmente basada en que la reversión fuese al Estado y no al municipio.

El 31 de Julio de 1920 la Compañía Metropolitano Alfonso XIII presentó la solicitud de concesión de la línea Atocha-Puente de Vallecas, concesión que se concede mediante Real Orden de 27 de Marzo de 1921 dictada por el ministro de Fomento.

El Ayuntamiento de Madrid llevaba tiempo intentando que la Compañía Metropolitano de Alfonso XIII pagase los impuestos.

En Marzo de 1922, la “Compañía del Metropolitano Alfonso XIII”, estaba haciendo obras de ampliación o de mejora de sus instalaciones, y pese a la solicitud del Ayuntamiento la Compañía se negaba a pagar al municipio ni por la ocupación y uso comercial del subsuelo, ni por la utilización de la vía publica que usaba para almacenar materiales o la cortaba con zanjas o vallas donde mejor le convenía, sin siquiera solicitar autorización municipal para tal ocupación.

Esta situación se producía porque a pesar de ser un transporte urbano, que solo circulaba por el término municipal de Madrid, su concesión se había realizado como ferrocarril y la Compañía estimaba que, como sucedía con los ferrocarriles, nada tenía que ver en ello el municipio.

Situando un poco los personajes en aquel momento: el Director General de Orden Público, era Millán del Priego; el Gobierno Civil de Madrid estaba en manos de Eloy Bullón; el Ministro de Gobernación, era Vicente Pinies Bayona; y el Jefe de Gobierno, José Sánchez Guerra; a su vez era Alcalde Madrid, era Álvaro Figueroa y Alonso Martínez, marqués de Villabragina, habiendo sido elegido alcalde por la corporación municipal en uno de los escasos nombramientos que no habían sido por Decreto gubernamental; este alcalde había sucedido al efímero Alfredo Serrano Jover, que solo estuvo en el cargo cuatro días.

El pleno municipal de 10 de Marzo de 1922 había acordado reclamar a la Compañía Metropolitano Alfonso XIII el pago de un canon de 40.000 pesetas anuales desde que empezaron las obras hasta su termino, dicho canon se establece en base a la longitud de las líneas; otro canon fijo de 5.000 pesetas por kilómetro de túnel en concepto de ocupación de vías públicas y suelo, y veinte mil pesetas por kilómetro y año, con independencia de la recaudación, y si ésta excediera de medio millón de pesetas, se abonaría a razón del cuatro por ciento de la recaudación integra.

La Compañía del Metropolitano se negaba a abonar cantidad alguna sobre la base de que la concesión se había realizado por el Ministerio de Fomento como ferrocarril secundario, puesto que las concesiones de ferrocarriles llevaban aneja la ocupación gratuita de los terrenos de uso público, si bien como “gracia y regalo” estaban dispuestos a contribuir a las arcas municipales con un canon anual de cuarenta y cinco mil pesetas y el canon por kilómetro de explotación de cuatro mil trescientas pesetas, igual que los tranvías.

Ante tal situación el Ayuntamiento en sesión de 19 de Marzo de 1922 autoriza al Alcalde para suspender las obras hasta que sean abonados los derechos debidos por la “Compañía Metropolitano Alfonso XIII” desde el comienzo de su actuación, disponiendo que tras un plazo para realizar los abonos los Tenientes de Alcalde de los Distritos en que tal compañía estuviese realizando obras comunicaran su paralización.

El día 20 aparecieron las estaciones en funcionamiento y las obras que la compañía del Metro estaba realizando con fuertes contingentes de Guardias de Seguridad y Guardia Civil, lo que causó muchos comentarios entre la población.

El Alcalde visita al Ministro de Gobernación, y éste hace saber al Alcalde que esas fuerzas habían sido desplegadas para evitar los desordenes públicos que se podrían producir si se paralizaba el servicio, al infórmale el Alcalde que la paralización no afectaría al servicio de transporte sino solo a las obras que se estaban realizando, el Ministro alego que creía que podrían producirse algaradas si se paraban las obras y eran despedidos los obreros que realizaban las mismas.

A las nueve de la noche del mismo día, como estaba acordado, los Tenientes de Alcalde se dirigen a las diferentes obras para notificar la suspensión de las mismas acordada por la corporación municipal, entre ellos el Teniente de Alcalde Sr. Agero se dirige a la obra sita final de la calle Alfonso XII, esquina a la calle Infanta Isabel, donde cuando intenta entregare la notificación de paralización de la obra le sale al paso un Comisario de Policía, el Sr. Agüero comunica a éste que es el teniente de alcalde del distrito y que venia a suspender la obra, a lo que el comisario le responde que tenia orden de no dejarle pasar y de proteger el trabajo de los obreros; como el teniente de alcalde le indicara que tenía derecho a pasar para inspeccionar las obras que se ejecutaban en la vía publica, el comisario le responde que no le podía dejar pasar y que el solo reconocía mas autoridad que la del director de Orden Público y el ministro de la Gobernación, negándose a firmar el acta levantada por el Sr. Agero.

Ante tal situación el Sr. Agero se comunica telefónicamente con el Alcalde y le pone al corriente de la situación, acudiendo allí el Subjefe de la Guardia Municipal, Don Manuel Garrido, a quien tampoco se le permite la entrada, sobre las nueve y media de la noche acude el Alcalde, acompañado del Secretario del Ayuntamiento, Sr. Ruano, del Primer Teniente de Alcalde, Sr. Fernández Cancela, y del Concejal, Sr. Tato Amar, siendo recibidos por un teniente del Cuerpo de Seguridad que les comunica que tenía ordenes de no dejar pasar a nadie, retirándose el Alcalde a su coche.

El Subjefe de policía municipal en ejercicio de su derecho intentó de nuevo acceder a la obra, saliendo entonces diez guardias civiles que le derribaron a culatazos, y armando sus fusiles que apuntaron hacia el coche del Alcalde y sus acompañantes gritando “apártense que hacemos fuego”, en tanto el Subjefe de policía municipal estaba en el suelo pisoteado por la autoridad gubernativa y quedaba detenido, siendo trasladado a la Comisaría de Buenavista.

En las obras de la Gran Vía, el Jefe de la Policía Municipal, Don Eduardo Martínez Camarero, vio como estaba siendo agredido a sablazos un guardia municipal, y cuando intento defenderlo otro guardia civil arrojo sobre él caballo que montaba y procedió a su detención. En diferentes lugares fueron detenidos también otros Tenientes de Alcalde.

Asimismo se detuvo a un inspector municipal, a guardias municipales, y en la Puerta del Sol la guardia de seguridad dio una carga y detuvo tres guardias y a un inspector municipal.

Aquella misma noche el Ministro de la Gobernación se trasladó al Teatro Real, donde estaba Alfonso XIII presenciando una opera, con objeto de que firmase el Decreto de nombramiento de un nuevo alcalde de Madrid.

Al día siguiente el Alcalde de Madrid, Sr. Figueroa y Alonso Martínez, hizo colocar por las calles de Madrid un Bando, que decía así:

“Don Alvaro Figueroa Alonso Martínez, marqués de Villabragima. Alcalde Presidente del Excelentísimo Ayuntamiento de esta M-H. Villa, HAGO SABER: que cumpliendo los deberes de mi cargo, ordené se requiriese ayer a la Compañía explotadora del tranvía denominado “Metropolitano Alfonso XIII” para que se abstuviese de hacer nuevas ocupaciones en la vía pública y de efectuar obras y trabajos que implicasen actos de ocupación. Al hacer esto, ejecutaba un acuerdo tomado con asentimiento del Concejo, velando por los derechos del Municipio pues la Empresa del Metropolitano Alfonso XIII, viene, desde hace unos cinco años, con beneficio exclusivo suyo, ocupando terrenos de uso público y de propiedad municipal, sin abonar el menor canon por el disfrute de esa propiedad, con grave perjuicio de los intereses del común de los vecinos.

Antes de que el acuerdo fuese notificado tuve conocimiento de que las estaciones y los pozos de trabajo del Metropolitano Alfonso XIII estaban rodeados de Guardia Civil y de Orden Público, de infantería y de caballería. Al permitirme preguntar personalmente al Sr. Ministro de la Gobernación la causa de tales precauciones, este elevado representante del Gobierno expresó que tenía por objeto, entre otras cosas, facilitar la notificación de todos los acuerdos de la Alcaldía Presidencia a la Empresa del Metropolitano de Alfonso XIII, a sus empleados, dependientes y obreros.

No obstante, cuando las autoridades municipales pretendieron anoche hacer las debidas notificaciones, las fuerzas de la Guardia Civil y de Seguridad les impidieron realizar su deber. Un señor Teniente Alcalde fue detenido, el señor Primer Jefe de la Policía Urbana fue conducido a Prisiones Militares, el segundo Jefe de la misma Policía municipal fue, en mi presencia, arrojado al suelo, amenazado con las culatas de los fusiles y detenido al fin, mientras un piquete de la Guardia Civil de infantería y otro de la de caballería apuntaban con sus fusiles al referido Jefe y al grupo donde el Alcalde Presidente y dos Concejales estaban presenciando el acto; varios Guardias Municipales han sido detenidos también y algunos lesionados.

Mientras tanto y merced a esto, la poderosa Empresa Metropolitano Alfonso XIII continuó ejecutando nuevos actos de ocupación de la propiedad municipal y desobedeciendo los acuerdos que la Alcaldía Presidencia había tomado, con el asentimiento del Concejo, y velando por los intereses del vecindario.

Sin perjuicio de lo que el Ayuntamiento acuerde en la sesión extraordinaria, reunida en el día de hoy, esta Alcaldía Presidencia cree de su deber poner en conocimiento del vecindario, para que apreciando con exactitud los hechos, forme su opinión serenamente. Madrid 23 de marzo de 1922.- El Marqués de Villabragina.”

Nunca se leyó tal Bando por los vecinos, porque la Guardia de Seguridad fue arrancando los carteles de donde los iban colocando los empleados municipales.

Una Real Orden de aquel mismo día se ponía a las ordenes del Director de Orden Público a la Guardia Municipal, a la que se retiraron los sables.

Se designa nuevo Alcalde al Conde del Valle de Suchil, Don José María Garay, al que los Concejales, que habían sido elegidos en elección popular, boicotearon mientras duró su mandato, quedando el Ayuntamiento prácticamente paralizado durante el poco tiempo que estuvo en el cargo el nuevo Alcalde, que lo primero que hizo fue recibir al Director Gerente de la Compañía del Metropolitano, Sr. Otamendi, siendo recibido antes que muchos Concejales. El nuevo Alcalde acepto las condiciones impuestas por la Empresa del Metropolitano, a fin de cuentas para eso le habían designado.

Los titulares de prensa fueron de lo mas jugoso, como “Los intereses del vecindario son mas importantes que los beneficios de una Empresa”; “La Empresa del Metropolitano frente al Ayuntamiento”; “Unos fusiles que apunta a la primera autoridad Municipal”; “El Alcalde fija un Bando referente al Metro, pero la Guardia de Seguridad lo arranca como si fueran pasquines sindicalistas”; El Ministro de Gobernación, provocador del conflicto, no acierta a justificar su extraña conducta”; “El gobierno pone la Guardia Civil al servicio de la Empresa y son detenidos varios Jefes y Guardias Municipales”. Igualmente se publicaron varios chistes sobre el tema.

El Alcalde y otros concejales, que eran diputados, llevaron el asunto al Congreso, dejando constancia de la conducta del Ministro de la Gobernación. El gobierno ni siquiera se molestó en justificar su conducta.

Estos sucesos tuvieron una grave consecuencia, el Concejal socialista y diputado Sr. Saborit, puso el dedo en la llaga al resaltar que el Rey era accionista de la Compañía Metropolitana, que además llevaba su nombre, y donde había invertido un millón de pesetas, preguntando que quien representaba las acciones del Rey en la Junta de accionistas del Metropolitano, y que el gobierno dijese si ese millón estaba desembolsado o era en acciones liberadas, destacando que la fuerza pública se habia puesto al servicio de la Compañía del Metropolitano por ese millón y que el poder público estaba supeditado a las grandes empresas, y que los Guardias defendían, contra el Alcalde y los Concejales, el millón de pesetas del Rey.

Por Gonzalo de la Sen

Fotos: http://www.esmadrid.com/anden0/galeriachamberi.html

1 comentario en Metro de Madrid versus Municipio de Madrid en 1922

  1. fernando
    2 Mayo 2008 at 3:38 pm

    Muy interesante Gonzalo tu crónica sobre la construcción de los prrimeros tramos del Metro de Madrid. Todo lo que yo he leíddo hasta ahora al respecto se limitaba a las fechas de la inauguración con asistencia de Alfonso XIII. No recuerdo más detalles de interés. Ya sabemos, una noticia se extiende y repite como las olas en el mar.
    Pero tu relato me abre una gran ventana que me plantea tantas incógnitas como al viajero la estación de Chamberí antes de reinaugurarse como museo, que pasaba en el metro y miraba, pero no veía nada.
    Hoy día 2 de mayo, fecha tan celebrada por coincidir con el segundo centenario del levantamiento del pueblo de Madrid contra los invasores franceses, leído tu resumen parece destacable la actuación de la Guardia Civil que entonces se abstuvo y en cambio ante las autoridades madrileñas tuvo una participación tan determinante en el asunto del Metro. Invitemos a conocedores del tema a que complemeneten o amplien tu narración y nos aclaren en lo posible lo sucedido. Enhorabuena y saludos.

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