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Juana La Loca, una reina ultrajada

El pasado 30 de octubre de 2007 fueron inauguradas las nuevas salas correspondientes a la Ampliación del Museo del Prado con la exposición El Siglo XIX en el Prado, que muestra una serie de cuadros rescatados de los almacenes, de gran formato, y de contenido histórico. Estas magníficas pinturas han estado ocultas durante años, desde que el Casón del Buen Retiro cerró sus puertas y hoy por fin podemos admirarlas.

Juana “la Loca”

Una de ellas es la obra titulada Doña Juana “la Loca” pintada por Francisco Pradilla en 1877. Óleo sobre lienzo, mide 340 por 500 cm., fue adquirido por el Prado inmediatamente, en 1878.

Describe maravillosamente un momento del dramático viaje que doña Juana hizo con el cadáver de su esposo Felipe el Hermoso, desde la Cartuja de Miraflores, próxima a Burgos, hasta Granada, acompañada por su séquito real, descrito en el cuadro con gran precisión histórica. La reina domina la escena, de composición perfecta, casi teatral, y tan real que parece que podemos sentir el viento y el humo.

Por otra parte, la reciente lectura de la biografía de esta reina, escrita por Manuel Fernández Álvarez, Juana la Loca, La Cautiva de Tordesillas, me ha conmovido. Ante el cuadro he recordado como en una película la cruel vida que tuvo la Reina Juana, propiciada por su padre y su marido, y no remediada por su hijo.

Una reina ultrajada

Durante siglos, hasta no hace mucho tiempo, nacer príncipe o princesa, sobre todo las mujeres, no era ningún momio. Desde su nacimiento se convertían en moneda de cambio, y ya siendo niños o en la pubertad eran canjeados en una especie de almoneda, según fueran los vientos de la política y sus consecuentes guerras.

Los Reyes Católicos tuvieron 5 hijos que casaron con estudiada estrategia aunque no les acompañó la fortuna, unos murieron prematuramente y otros sufrieron desgraciados matrimonios.

Como se puede suponer Juana fue educada esmeradamente y entre las numerosas disciplinas que dominaba estaba el francés, que hablaba perfectamente, y el latín. Tenía de profesora de esta lengua a Beatriz Galindo, conocida como “la latina”. Su infancia al parecer fue feliz, transcurrió alternando el juego con sus hermanas y los estudios, nada hacía presagiar los trastornos mentales que padecería más tarde.

Sería muy interesante saber qué recordaba, ya de adulta, de las visitas que hizo con su madre Isabel la Católica a su abuela Isabel de Portugal, segunda esposa de Juan II, que estuvo cautiva en Arévalo desde su viudedad hasta su muerte, 42 años después, en 1496.

El valido de Juan II don Álvaro de Luna fue degollado en 1452 por orden regia y a instigación de la Reina, no obstante a que éste no había puesto reparos para que el rey llevase a cabo el matrimonio. Quizá, cargo de conciencia, en sus arrebatos Isabel de Portugal gritaba el nombre de don Álvaro en vez del de su marido, el Rey. Aquí tenemos un serio antecedente, un notorio paralelismo, entre la enfermedad de la abuela y la nieta aunque las causas sean totalmente diferentes.

Los Reyes Católicos tenían concertado el doble matrimonio de sus hijos el príncipe Juan y la infanta Juana con los del Emperador Maximiliano I, Margarita y Felipe de Habsburgo, así que llegado el verano de 1496 deciden el viaje de Juana a Bruselas para que contraiga matrimonio con Felipe el Hermoso. Aquí tenemos una joven con solo 16 años, supuestamente criada entre algodones, en un barco que realizó una penosa travesía, con un tiempo horrible, sin ningún miembro de la familia que la acompañe, sola frente a una inquietante aventura, un país que no conoce, ni su lengua, ni la Corte, ni siquiera a su próximo marido,

Cuando arriba a Bruselas su prometido no acude a recibirla, lo hará pasado más de un mes de su llegada. Es recibida con un manifiesto rechazo, al igual que su cortejo, con la agravante de que éstos no reciben regularmente sus emolumentos y el ambiente está enrarecido. A los padres les llegan noticias preocupantes y todo lo que hacen para ayudar a la hija es enviarle un sacerdote dominico para que les informe.

El encuentro es el 12 de octubre y llega la explosión, algo fuera de lo común, los novios no esperan los dos días que faltan para la boda, buscan precipitadamente un cura para que los una en matrimonio y aquella misma tarde consuman el mismo.

Cuestión genética, probablemente, puesto que Juan, el hermano de Juana, pasa por la misma situación de furor sexual con Margarita y no hay manera de sacarlo de la cama con ella, con la diferencia de que éste es débil físicamente y se va al otro barrio, y Felipe sabe huir a tiempo de la quema y no aparece por el dormitorio de su esposa. La diferencia entre los hermanos en una parecida situación es que él pierde la vida y ella la razón.

Siguiendo la costumbre de la Corte, Felipe el Hermoso reanuda sus aventuras amorosas, Juana lo sabe, sufre ataques de celos y comienzan a aparecer los primeros síntomas de inestabilidad mental. Tantas experiencias y tan fuertes en tan corto espacio de tiempo tenían que manifestarse en su salud de alguna forma.

Sólo la desdicha de los miembros de la familia motivó que Juana fuese declarada heredera del Trono. Habían muerto sus hermanos y también Miguel de Portugal, nieto y heredero de los Reyes Católicos. Cuando falleció Isabel de Castilla en 1504 todos sus dominios pasaron a manos de los príncipes Juana y Felipe el Hermoso, que estaban en Flandes. El rey Fernando utilizó una cláusula del testamento de la soberana que indicaba que en el caso de que su hija estuviera ausente, no pudiera o no quisiera gobernar, el reino debía pasar al monarca, así que sin mayores escrúpulos declaró la incapacidad de su hija.

En 1506, tras dos años de fuertes encuentros los príncipes obtienen el gobierno de Castilla por lo que Fernando regresa a Aragón, pero, para mayor desgracia de Juana el 25 de septiembre de aquel mismo año fallece Felipe el Hermoso, por causas poco claras.

De inmediato, el rey Fernando procedió a la anulación del acuerdo anterior.

Juana, al verse viuda, se enfrenta a la época de su vida más atormentada iniciando el penoso traslado del féretro de su esposo desde la Cartuja de Miraflores, próxima a Burgos hasta Granada, vestida de negro. Hasta que así lo dispuso Isabel la Católica el color del luto fue el blanco, no el negro. El cuadro de Pradilla que guarda el Museo del Prado nos muestra el dramático patetismo del vía crucis.

Durante el camino, al llegar a Torquemada dio a luz una niña, Catalina, que permaneció junto a su madre en Tordesillas hasta 1525 en que se casó con Juan III de Portugal, llegando por tanto a ser reina de Portugal.

Tras una corta regencia del cardenal Cisneros, Fernando vuelve a tomar las riendas del poder y decide quitar de la circulación a su hija, la reina, y en vez de mantenerla bajo su atenta mirada en palacio, atendida con todos los cuidados necesarios es enviada al destierro. Primero estuvo en Torquemada (Palencia) y después en Hornillos y Tordesillas (Valladolid). Se trata de mantenerla alejada de la Corte y bajo una férrea vigilancia de dos tortuosos carceleros, el inhumano mosén Ferrer, al principio, y el inmoral marqués de Denia después, que con su grosero e irrespetuoso comportamiento contribuirá a que aumenten los momentos de desesperación de doña Juana.

Fernando el Católico falleció en 1516, dejando paso a su nieto Carlos V, quien pudo haber atenuado el dolor y la desesperación de su madre, pero su actuación se limitó a asumir el Trono de manera tan dudosa como fácil, empleando el mismo argumento que su abuelo.

Hay disparidad entre los historiadores acerca del número de veces que el Emperador visitó a su madre en Tordesillas, pero esto carece de relevancia teniendo en cuenta los muchos años que pasó cautiva. Parece evidente que no se distinguió por el amor a su madre.

La circunstancia en que más nos asalta la duda sobre el verdadero grado de locura de la reina Juana es cuando en 1520 recibe a los Comuneros, con Juan Padilla al frente, que pretenden lidere el levantamiento y acepte ser restituida en el puesto que le corresponde, Reina de Castilla. Está muy animada a intervenir en asuntos políticos pero no acepta ningún compromiso para no perjudicar a su hijo. Pide ayuda al marqués de Denia para que la deje salir al exterior pero éste la engaña, le dice que no puede ser por mandato de su padre. Le oculta que está fallecido. Está claro que su internamiento es de por vida.

Fue reina desde el fallecimiento de su madre, el 26 de noviembre de 1504 hasta su muerte, cincuenta años. Nunca fue desposeída de sus títulos.

Murió el 12 de abril de 1555 a los 75 años de edad, permaneció encerrada desde los 29. Su hijo Carlos abdica seis meses después, los únicos seis meses en que legalmente había sido rey de España.

Cuando el amor no es locura
no es amor

Calderón de la Barca

Texto por Fernando Gómez San José, miembro de nuestra Asociación.

4 de Diciembre, 2007

Fuentes:

Museo del Prado. www.museodelprado.es

FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel. “Juana la Loca, La Cautiva de Tordesillas” Ed. Alfaguara.

FISAS, Carlos. “Historias de las Reinas de España. La Casa de Austria.” Ed. Planeta.

13 comentarios en Juana La Loca, una reina ultrajada

  1. luis montero
    23 Febrero 2009 at 5:54 pm

    ES UNA MARAVILLA VER ESTAS REALIDADES FORMADAS POR ESTOS GRANDES ARTISTAS ,PERO SERIA MEJOR QUE LOS MUSEOS FUERAN MAS BARATOS ,PARA LOS JUBILADOS

  2. solveig
    23 Febrero 2009 at 6:04 pm

    los museos son gratis los miercoles

  3. Carmen Diaz
    23 Febrero 2009 at 6:05 pm

    La clase a la que estamos asistiendo es muy interesante, toda relacionada con los foros y este en particular de Juana la Loca.

  4. PILAR
    24 Febrero 2009 at 6:44 pm

    Para los jubilados el museo del Prado es gratis , esto es una maravilla pues sin un euro puedes ver y recrearte en todos los cuadros espuestos.

  5. pilar
    24 Febrero 2009 at 6:46 pm

    Fue una reina muy poco amada por su padre e hijo.

  6. julioadad
    24 Febrero 2009 at 6:47 pm

    Nos parece muy interesante la figura de Juana la loca

  7. ROSIrosimochi
    24 Febrero 2009 at 6:48 pm

    hemos aprendido mucho internet que juana la loca murio loca de amor a los hombres

  8. Alumno de Solveig
    24 Febrero 2009 at 6:49 pm

    Juana la Loca fue una gran persona, loca de amor

  9. solveig
    24 Febrero 2009 at 6:53 pm

    Para Luis MOntero Los museos oficiales, com el del Prado, son gratis siempre param los jubilados.
    Otra cosa, esta para el pripio museo: Piensoque este museo deberia reservarse para pintura anterior al sigloXIX.

  10. constanza vidal
    29 Septiembre 2009 at 3:40 am

    Juana la loca, deberia ser concocida como juana de castilla, una mujer que a pesar de ser despoceida de su poder real, y ultrajada, logro dejar sus gritos y patelos marcados en la historia. una mujer que jugo mas que nada un por de juguete en la politica, que lamentablemente padecio de trastornos emocionales, nacer siendo reyees en la epoca no era fortuna, teniendo encuenta que eras moneda de cambio para tus padres los reyes hasta que en la pubertad te pudieran canjear segun los vientos de la politica. pobre mujer.

  11. Fernanda
    23 Octubre 2009 at 12:14 am

    a mi me parece un personaje muy interesante y sobre todo muy apacionado, es increible lo que el amor puede llegar a hacer, llevarte a la locura, esto demuestra que aunque seas parte de la realeza o no, los problemas igual te alcanzan, obsecionarte con alguien que no te ama, y que adémás te manipula en su beneficio, debio haber sido una tortura. no la culpo de haberse vuelto loca.

  12. Toni
    30 Noviembre 2009 at 9:35 am

    Ya vemos que las mujeres que valen son las que más palos reciben (de los hombres). Padre, marido, hijo y cuidadores la ponen a buen recaudo. Hasta que punto estaba loca. Los gestos que en un hombre son signo de virilidad en una mujer lo son de debilidad mental.Quizá no fuera comedida con la expresión de sus sentimientos en la corte(como debian serlo las mujeres, no los hombres), pero eso no es locura. Un hombre puede perder los nervios si su esposa es adultera y hasta mandar que la degollen, pero un mujer… Con paciencia, como su madre y miles de mujeres antes y después que ella, deben soportar las vejaciones de un marino como si no pasara nada. Fue encerrada porque sabian que no estaba loca, sino que era lo suficientemente valida para reinar, pero… era mujer.

  13. brujinessa
    20 Agosto 2010 at 4:30 am

    Loca x los celos? loca x querer a su esposo? aun asi sabiendo q tubo varias amantes.
    Ella no estaba loca, solo queria proteger lo sullo, es decir a su marido. Se centro tanto en descubrir quien era la amante, q olvido por completo quien era.
    Traicionada x su marido, x su propio padre, y lo peor su propio hijo; decian q estaba loca, q la locura le heredo de su abuela. 47 años estubo encerrada, que sentiria en su interior: apesar de todo no podia odiar a felipe, el fue su vida.

    Me e documentado mucho sobre Juana me encanta su historia, Tubo valor, coraje y valentia todo lo que una reina necesitaba, para nada estaba loca. se dio cuenta tarde, quizas no queria darse cuenta. siglos despues la recordamos como Juana la loca,

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