
La enana macrocéfala que contemplamos en el cuadro de Velázquez “Las Meninas”, se llamó Maribárbola. Era una más entre los aproximadamente cuarenta enanos que residían en tiempos de Felipe IV en el Alcázar.
Maribárbola, nos mira con aire retador a cuantos contemplamos el famoso cuadro ( o a los reyes ) consciente de su desairado papel junto a las doncellas o damas de honor (en portugués “meninas”), las delicadas Maria Agustina Sarmiento e Isabel Velasco, y la exquisita Infanta Margarita.
De origen alemán, sirvió durante un tiempo a la condesa de Villerbal y Walter y a la muerte de ésta entró en el palacio, donde disfrutó de ración desde el 14 de abril de 1651. Siete años más tarde le pagan atrasos y se le conceden cuatro libras diarias de nieve en verano. No se conoce la fecha en que dejó de prestar sus servicios en el Alcázar.
No recibió formación de ningún tipo, era casi analfabeta, su familia no disponía de recursos y, además, en su mundo contemplar esa posibilidad hubiera sido una locura. Lo más que consiguió, a costa de muchos esfuerzos, fue escribir y leer con mucha dificultad, gracias a Velázquez, y también, porque muchas veces acompañaba en sus lecciones a la Infanta Margarita.
Al parecer la enana pasaba mucho tiempo en el taller del artista, dentro de la mayor discreción, observando como trabajaba el maestro y escuchando con mucha atención las conversaciones que allí se desarrollaban. En esas horas de contemplación y meditación Maribárbola necesariamente intuyó la existencia de un mundo inalcanzable para ella. Esta proximidad al artista y la circunstancia de que se supiese elegida por él entre unos cuarenta enanos para que formase parte de la familia que aparecía en el lienzo, quizá jugó con sus sentimientos, le hizo soñar con quimeras, según sugieren algunos autores.
Maribárbola era consciente de ser una privilegiada por el hecho de poder vivir en el Alcázar, dentro de la amargura que pudiera sentir por su deformidad. Era amiga de las Infantas. Sentía un auténtico cariño por la Infanta María Teresa, por lo que su marcha a París para convertirse en la reina de Francia la dejó sumida en una gran tristeza.
Maribárbola nunca se atrevió a preguntarle porqué ella no figuraba en el cuadro pintado por Velázquez. No hay que olvidar que el famoso cuadro se llamó al principio “La familia de Felipe IV” o Las Meninas, aunque ha sido por éste segundo título por el que se ha hecho universalmente famoso. En la Corte se rumoreaba que la ausencia de María Teresa obedecía a su desacuerdo con el matrimonio que proyectaba su padre para ella con su primo hermano Luis XIV, según lo acordado en la Paz de los Pirineos.
No andaba equivocada María Teresa en sus presagios, la inconstancia del rey, a quien amaba profundamente, la impuso una vida de aislamiento y de tristeza que soportó con admirable resignación. Vivió 45 años, 24 de ellos de casada, amargamente.
Cuando Maribárbola se enteró del fallecimiento de la Infanta Margarita, quiso volver a contemplar el cuadro “Las meninas”. Deseaba recordar la imagen de aquella preciosa niña plena de candor, belleza y gracia, aquella niña traviesa que el pintor no lograba que estuviera quieta ni siquiera cinco minutos, aquella niña, aquella flor, a la que casaron antes de cumplir los 16 años con el Emperador de Austria, Leopoldo I, que era su t ío y primo. Murió tras siete embarazos. Tenía tan solo 22 años.
Acaso las infantas, por aquel entonces, eran muchísimo más desdichadas que las enanas.
Por Fernando Gómez, miembro de nuestra Asociación.
NOVEDADES
13 Mayo 2008 at 9:12 pm
las meninas es un cuadro misterioso y estraño,pero a su vez es bonito por su creatividad y su imagen.Velazquez es uno de los pintores mas creativos de la historia.
29 Agosto 2008 at 5:26 pm
http://www.elmundo.es/cronica/2004/475/1101134850.html
A este artículo lo llamo yo un plagio descarado, más que un “refrito”, de los escritos de María Teresa Álvarez.
Este es mi comentario.
Saludos
Anne Barcat
5 Septiembre 2008 at 9:00 pm
Hace casi cuatro años, leí un artículo en la prensa anunciando la próxima salida al mercado de un libro de María Teresa Álvarez que tenía como protagonista a Maribárbola, la enana que figura en el cuadro de Velazquez Las Meninas, el cual me animó a escribir unas líneas, por propio entretenimiento, aunque luego aparecerían en la web del Foro, donde consta lo expuesto, y me propongo pedir al encargado de la misma que lo haga figurar de forma visible para evitar en el futuro interpretaciones equivocadas.
A mi vuelta de vacaciones me asomo al Foro para enterarme de las novedades y, respecto a mi escrito antes citado, que tenía casi olvidado dado el tiempo transcurrido, me encuentro con el siguiente saludo firmado por Anne Barcat “A este artículo lo llamo yo un plagio descarado, más que un “refrito” de los escritos de Maria Teresa Álvarez. Este es mi comentario”. Así, sin anestesia ni nada. Tenía la impresión de que los lectores habían sido escasos pero al parecer al menos ha tenido uno, aunque tardío, crítico y un tanto ácido.
No conozco a la firmante de tan contundente denuncia así que he buscado para saber su identidad, que títulos posee, que obra tiene publicada que la avale, que conocimientos ostenta, pero sin éxito. Seguiré buscando.
El caso es muy sencillo, leí el artículo de Mª Teresa Álvarez y me sugirió la idea de comentar, apoyado por diferentes anécdotas, que todos los seres humanos, sea cual sea su origen, desde el momento de nacer están expuestos a sufrir. Maribárbola por su condición de enana estaba condenada a llevar la vida propia de los de su especie, en cambio las princesas María Teresa y Margarita, ésta última inmortalizada por Velázquez en el cuadro, lo tenían todo para ser felices y sin embargo murieron prematuramente sumidas en la mayor tristeza, amargura y humillación.
Me permití terminar mi reflexión con las siguientes palabras: “Acaso las infantas , por aquel entonces, eran muchísimo más desdichadas que las enanas”.
Tómese su tiempo Anne Barcat, no se precipite, solo han pasado cuatro años desde la publicación del artículo, si lo relee con calma y reflexiona comprobará que no hay plagio ni circunstancia que lo admita, ni hay nómina de por medio ni honores que lo merezca.
Fernando Gómez
26 Septiembre 2008 at 2:58 pm
Muy bien dicho Fernando ( o escrito jeje) me encanta la historia de Maribárbola y creo q tienes razón en lo de que ” las infantas eran mucho mas desdichadas que las enanas” un saludo
23 Febrero 2009 at 6:07 pm
las meninas es un cuadro muy interesante
19 Junio 2010 at 2:16 am
SERÁ CIERTO QUE LOS ENANOS EN AQUELLAS ÉPOCAS,CONSTITUÍAN LOS BUFONES DE LOS HIJOS DE LA REALEZA? Y QUE QUIEN ENSEÑÓ A LEER Y ESCRIBIR, A MARIBÁRBOLA FUE PRECISAMENTE VELÁZQUEZ?.NECESITO CONFIRMAR ESTA INFORMACIÓN.
SALUDOS CORDIALÍSIMOS.