La serie
En 1935 se celebró el 40 aniversario de la fundación de la Asociación de la Prensa de Madrid, motivo por el que se decidió la emisión de una serie de sellos dedicados a la misma.
La emisión se dividió en dos partes, emitidas en fechas diferentes, práctica muy común en la época, y que se mantuvo hasta principios de los años 50.
La primera parte de la emisión salió a la calle del 14 de febrero de 1936 y se destinó al franqueo del correo terrestre ordinario y certificado, así como un avalor especial para el correo urgente. La emisión fue impresa en huecograbado con un dentado de línea de 12 ½..Cada pliego constaba de 50 sellos y su tirada fue, aproximadamente, de 43.000 ejemplares. El diseño y posterior grabado de los distintos valores fue obra de J. Fernández Cano y José Luis Sánchez Toda, éste último uno de los principales grabadores españoles de los años 30 y 40. La impresión, tal y como figura en el pie de imprenta, se llevó a cabo en los talleres de Waterloo & Sons, situados en Londres, habitual colaboradora de la Casa de la Moneda española, para la que imprimió sellos, billetes de banco y otros impresos oficiales.
Como motivos para esta emisión se recurrió a varios de los nombres más importantes de la Asociación de la Prensa, y del periodismo en general: Miguel Moya, Torcuato Luca de Tena, José Francos Rodríguez y Alejandro Lerroux. Esta serie ordinaria se completa con un valor de 10 pesetas dedicado a la Casa Escuela ‘Nazaret’ y un sello de correo urgente, cuya tarifa estaba fijada en 20 céntimos, dedicado a los vendedores de periódicos callejeros, habituales en aquella época y que de este modo reciben un más que merecido homenaje.
La segunda parte de la serie, destinada a cubrir las tarifas del correo aéreo, se emitió el 11 de marzo de 1936 y mantiene las mismas características técnicas que la anterior en los que se refiere a dentado y modo de impresión. Nuevamente, la impresión corrió a cargo de la firma londinense Watrerloo & Sons. Los grabados fueron obra de J. Fernández Cano y de Mariano Bertuchi, pintor y grabador muy habitual en las emisiones del Protectorado de Marruecos, estéticamente muy parecidas a la serie que nos ocupa. Consta de 15 valores distribuidos entre 4 diseños, uno de los cuales retrata la entonces nueva Sede Social de la Asociación y uno de los edificios más emblemáticos de Madrid: el Palacio de la Prensa. Otro de los diseños muestra a Don Quijote y a Sancho Panza sobrevolando la plaza del Callao a lomos de Clavileño, pudiendo observar los coronamientos del Palacio de la Prensa y del edificio Carrión. La tirada de esta segunda parte fue de 54.000 ejemplares repartidos en pliegos de 50 valores.
Esta emisión constituye una de las hermosas de la Filatelia española, siendo muy solicitada. El valor actual de cada parte ronda entre 30 € para sellos usados y 70 € para los sellos nuevos.
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A la izquierda, serie aérea. |
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Arriba, serie ordinaria. |
Los personajes
Miguel Moya (Madrid, 1856-1920), prestigioso e influyente periodista ostentó la dirección del periódico El Liberal, y fue uno de los fundadores de la Asociación de la Prensa y. como tal, ostentó la presidencia de la misma entre 1895 y 1920, año en que fue homenajeado con la Presidencia de Honor, dignidad que ostentó muy poco tiempo ya que fallecería poco después.
Torcuato Luca de Tena y Alvarez-Osorio (Sevilla, 1861- Madrid, 1929), consta como uno de los más importantes periodistas de la época. Fundador de la revista Blanco y Negro (1895) y del periódico ABC (1903), aparece como vocal en la Junta Directiva de 1900 para pasar al año siguiente a ostentar la Vicepresidencia 2ª, cargo que ocupó hasta que, en 1905, obtuvo la Vicepresidencia 1ª, vacante tras el fallecimiento de Guillermo Rancés, marqués de Casa LaIglesia. Al año siguiente cesó en el cargo, desapareciendo de la Junta Directiva. En 1929, poco tiempo antes de su muerte, recibió el título de marqués de manos del Rey Alfonso XIII.
José Francos Rodríguez (Madrid, 1862-1931) fue el elegido para sustituir a Miguel Moya en el cargo de Presidente de la Asociación, puesto que ocupó entre 1920 y 1931, año de su fallecimiento. Anteriormente ocupó los cargos de vocal (1897 y un breve periodo de tiempo en 1920) y de tesorero (1898-1919). Cabe destacar también el paso de Francos Rodríguez por la política, en el que ocupó el cargo de Gobernador Civil de Barcelona, llegando a ocupar las carteras ministeriales de Instrucción Pública (abril-junio de 1917) y de Gracia y Justicia (1921-1922). Asimismo, fue elegido Alcalde de Madrid en dos mandatos diferentes (1910-1912 y 1917-1918), en los que se dio inicio a las obras de la Gran Vía y se preparó un proyecto de urbanización para el extrarradio del que surgieron el Puente de Vallecas y la plaza de Olavide.
El último miembro de la Asociación homenajeado en esta emisión es Alejandro Lerroux (La Rambla, Córdoba, 1864- Madrid, 1949), quien ostentó la Vicepresidencia 1ª entre mayo y junio de 1931, siendo elegido Presidente por aclamación desde esta última fecha hasta 1934, año en que abandonó el cargo. El año anterior había sido elegido Jefe del Gobierno de la República, cargo que ocuparía en dos ocasiones más. Anteriormente, en 1931, había sido Ministro de Estado, cargo que repitió tras cesar como Presidente del Gobierno, en 1935. De todos los personajes representados en esta serie, Lerroux es el único que se encontraba con vida en el momento de la emisión.
La Asociación de la Prensa

La Asociación de la Prensa empezó a forjarse a principios de febrero 1895, cuando un grupo de periodistas se reúnen para crear una sociedad que defienda los derechos e intereses de los periodistas, promover la formación profesional de los mismos, fomentar un espíritu de solidaridad entre todos los compañeros de profesión y velar por la ética profesional, así como organizar y regular servicios jurídicos, médicos, económicos y los que se considerasen necesarios para la asistencia de los socios. Entre los promotores de esta iniciativa se encontraron destacados miembros del periodismo de la época, entre los que se encontraban Miguel Moya, el mas tarde senador y ministro Guillermo Rancés, marqués de Casa LaIglesia; el no menos afamado Alfredo Vicenti, director del diario El Globo y Rafael Gasset, director de El Imparcial.
Así, el 15 de febrero de 1895 tiene lugar en el número 2 de la calle de San Agustín la primera reunión preparatoria de la Comisión Ejecutiva de la futura asociación. A esta se sucederían varias reuniones mas hasta que, el 31 de mayo de 1895, la Junta se reúne en la sede de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, situada en la Torre de los Lujanes, con el fin de constituir formalmente la Asociación. De dicha reunión salió la primera junta directiva, que quedó configurada de la siguiente manera:
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Presidente: |
Miguel Moya |
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Vicepresidente 1º: |
Guillermo Rancés, Marqués de Casa Laiglesia |
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Vicepresidente 2º: |
Conrado Solsona |
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Censor: |
Alfredo Vicenti |
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Tesorero: |
Rafael Gasset |
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Secretario 1º: |
Fernando Boccherini |
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Secretario 2º: |
Eduardo Muñoz |
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Vocales: |
Ramón Cárdenas, Mariano Perpén, Antonio Martínes Soto y Fernando Soldevilla. |
La nueva sociedad es vista con buenos ojos por los medios sociales, recibiendo algunas ayudas para conseguir realizar sus fines. Sin embargo, esas ayudas no pudieron evitar ciertos apuros económicos como el sufrido en 1896, cuando la Asociación recibe del Ministerio de Fomento un edificio situado en la calle de Arrieta, número 10, destinado a albergar su primera Sede Social permanente. El lamentable estado de edificio requería importantes arreglos que la Asociación intentó que sufragara el propio Ministerio, a lo que se negó, obligando a la sociedad a pagar la reforma pese a su ajustado presupuesto.
En 1931, tras la proclamación de la II República, Francos Rodríguez es sustituido en la presidencia por Alejandro Lerroux, jefe del Partido Radical Republicano y futuro Presidente del Gobierno. Proclamado por aclamación, su elección parece indicar un giro ideológico de la Asociación dentro del nuevo régimen político.
Desde entonces la Asociación ha venido creciendo paulatinamente, sufriendo algunos percances como el derribo del edificio dela calle de Arrieta, en 1905, lo que obligó a la búsqueda de otra sede en la calle de San Marcos, quedando ésta última destruida en un incendio producido el 12 de julio de 1920. Tras un breve paso por la Casa de Correos, en la Puerta del Sol, la Asociación se traslada a la que es su sede mas duradera y mas emblemática: el Palacio de la Prensa, construido en la Plaza del Callao. En este edificio se construyeron viviendas y oficinas de alquiler que aseguraron una importante fuente de ingresos a la Asociación.
En los años 70, la Asociación promovió la construcción de la Ciudad de los Periodistas, provocó una grave crisis en la entidad que se saldó con la dimisión del entonces presidente Lucio del Álamo, sustituido por Luis María Anson, y la posterior pérdida del Palacio de la Prensa. Tras varias reuniones y negociaciones, Anson consigue la cesión del edifico que albergaba el antiguo sindicato de la Marina Mercante, en la calle de Juan Bravo. Tras un importante trabajo de restauración del edificio, La Asociación de la Prensa se traslada en noviembre de 1982, siendo oficialmente inaugurado el 9 de febrero de 1983, con un acto al que asiste Su Majestad la Reina Sofía.
El 31 de mayo de 2005, la Asociación celebró su 110 aniversario en un acto de homenaje a sus fundadores, celebrado en el mismo local que la vió nacer, ubicado en la céntrica e histórica Torre de los Lujanes. En dicho acto, el actual presidente de la Asociación de la Prensa, Fernando Gonzalez Urbaneja, expresó su deseo de constituir una sociedad entre las entidades centenarias de Madrid con el fin de reunirse una vez al año, “para lo que convenga”.
Uno de los principales hitos de la Asociación fue la organización de la Corrida de la Prensa, una de las mas importantes y tradicionales de la temporada taurina en España. Surgida a raiz de una iniciativa de Miguel Moya, la primera corrida tuvo lugar en la desaparecida plaza de la Fuente del Berro el 12 de junio de 1900. El cartel estuvo formado por los toreros Luis Mazzantini, Antonio Fuentes, Emilio Pérez ‘Bombita’ y José García ‘Algabeño’, con toros de la ganadería de la marquesa viuda de Saltillo. Pese al lleno de la plaza, la corrida resultó algo aburrida sin que diestro alguno consiguiera cortar ninguna oreja, algo que no se logró hasta 1910. Hay que citar aquí, como curiosidad, la rifa entre el público asistente del cartel anunciador de la corrida, obra de Mariano Benlliure. Años mas tarde, el 15 de mayo de 1908, la ya famosa corrida de la Prensa sirvió para inaugurar la recién construida plaza de toros de Vista Alegre, en unos terrenos que entonces pertenecían al antiguo pueblo de Carabanchel. La Guerra Civil motivó la suspensión de la corrida en el año 1937, celebrándose dos al año siguiente, una en Burgos y otra en Zaragoza. En 1960, la Corrida de la Prensa contó entre el público con el preseidente de Argentina, Arturo Frondizi, y con la actriz alemana Marlene Dietrich, invitada por la propia Asociación. En los últimos años, concretamente desde 1995, la corrida se organiza dentro de la Feria de San Isidro, aunque fuera de abono. Asimismo, es tradicional la presencia entre el público de S. M. El Rey, así como de varios miembros de la Familia Real, grandes aficionados a la llamada Fiesta Nacional. Desde 1933, exceptuando el ya paréntesis de la Guerra Civil y la edición de 1940, celebrada en el coso de San Sebastián de los Reyes, la Corrida de la Prensa viene realizándose en la plaza de toros de Las Ventas.
El Palacio de la Prensa

El Palacio de la Prensa fue un proyecto planteado desde los orígenes de la Asociación. Pero sería varios años mas tarde, tras el ya mencionado incendio de la sede de la calle de San Marcos, en julio de 1920 cuando se retomó la idea de construir la que iba a llamarse Casa de la Prensa. Tras varios años de búsqueda, en los que la Asociación se reunía en lugares tan dispares como un local de la antigua Casa de Correos, en la calle de Carretas; en el famoso Café Pombo o el propio domicilio de José Francos Rodríguez, entonces Presidente de la Asociación.
Por fin, el proyecto toma cuerpo y en febrero de 1925 se adquiere un solar en la Gran Vía. La Asociación paga a Horacio Echevarrieta, propietario del mismo, 2.398.625 pesetas, una cantidad muy elevada que obligó a emitir 16.000 obligaciones con el fin de recaudar fondos para financiar la compra del solar y la posterior construcción del edificio. La contrata de las obras fue adjudicada al vendedor del solar, quien tuvo de plazo para entregar el edificio hasta el 30 de junio de 1927. Este plazo, como tantos otros, no llegó a cumplirse.
Por fin, el proyecto toma cuerpo y en febrero de 1925 se adquiere un solar en la Gran Vía. La Asociación paga a Horacio Echevarrieta, propietario del mismo, 2.398.625 pesetas, una cantidad muy elevada que obligó a emitir 16.000 obligaciones con el fin de recaudar fondos para financiar la compra del solar y la posterior construcción del edificio. La contrata de las obras fue adjudicada al vendedor del solar, quien tuvo de plazo para entregar el edificio hasta el 30 de junio de 1927. Este plazo, como tantos otros, no llegó a cumplirse.
El proyecto fue obra del arquitecto madrileño Pedro Muguruza Otaño, un antiguo ayudante del Antonio Palacios. Pese a mostrarse influido por las corrientes eclécticas, nacionalistas y regionalistas tan en boga durante el primer tercio del siglo XX, para el Palacio de la Prensa optó por un funcionalismo de marcado carácter norteamericano. Muguruza diseña un edificio polifuncional, en el cual tendrían cabida un café concierto, una sala de cine, así como viviendas en alquiler y locales para oficinas repartidos entre las 17 plantas del inmueble.
Finalmente, el 11 de julio de 1925, el Rey Alfonso XIII coloca la primera piedra de la entonces conocida como Casa de los Periodistas. Las obras finalizaron en agosto de 1928, con un coste de casi 8.000.000 de pesetas, procediéndose a su inauguración pública el 2 de enero de 1929, con la emisión de la película de Victor Fleming “El destino de la carne”, filme que actualmente se da por desaparecido. Dicha inauguración volvió a contar con la presencia del Rey. La sala cinematográfica tenía un aforo de 1.840 localidades y se la dotó de un pequeño escenario que hizo posible la representación de obras de teatro. Originalmente, el patio de butacas estaba en la primera planta lo que hizo algo incómodo el acceso al mismo, provocando continuos retrasos en el comienzo de las películas. Finalmente, una reforma llevada a cabo en 1941, trasladó dicho patio al nivel de la calle. También se retiraron unas enormes letras luminosas que coronaba el edificio y que conformaban la palabra CINE. Finalmente, una nueva reforma realizada en 1991 transformó la vieja sala en un multicine, continuando la tendencia que se estaba llevando a cabo desde hacía unos pocos años en otras salas de la zona.
La Asociación de la Prensa colocó sus oficinas entre las plantas baja y primera. En la baja se situó el salón de corresponsales, en el que se instalaron mesas de redacción, teléfonos, máquinas de escribir y todo tipo de útiles necesarios para el trabajo periodístico, así como las aulas en las que impartieron clases de taquigrafía o idiomas y dos clínicas con capacidad para cuatro consultas cada una. En las plantas entresuelo y principal se instaló el Círculo de la Prensa, dotado de biblioteca, sala de lectura, salón de tertulias, comedores y una sala de fiestas Por último, las propias oficinas, así como los despachos, de la Asociación quedaron instaladas en la primera planta. Está documentada la instalación de unos “armaritos personales con capacidad para guardar abrigo, bastón y sombrero…”, el equivalente a las actuales taquillas de los vestuarios de algunas empresas.
La construcción y posterior venta de la Ciudad de los Periodistas, contribuyó a que la Asociación acumulara una deuda que llegó a ascender a 1200 millones de pesetas. Esto hizo tomar la decisión de hipotecar el Palacio de la Prensa. De esta manera, el edificio pasó a la titularidad de la Caja de Ahorros de Madrid. Merced a un acuerdo entre esta última y la Asociación, había una opción de compra que les permitiría recuperar el edificio en dos años, prorrogable a otros dos, por una cantidad de 472 millones de pesetas. Esta opción, sin embargo, nunca pudo hacerse efectiva y el Palacio de la Prensa dejó de pertenecer definitivamente a la Asociación.
Actualmente este edificio mantiene su oferta cinematográfica, y continua albergando en su interior diversas oficinas.
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Sede actual de la Asociación de la Prensa |
Fotos (4 y 5) y texto por Mario Sánchez, miembro de nuestra Asociación.
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