El domingo 22 de julio de 2007 la Asociación viajó a Loeches y a Nuevo Baztán.
Fue un día maravilloso en el que nos acompañaron las hadas. El día fresquito y un poco nublado, muchas ganas de ver cosas nuevas y de pasarlo bien. Todo se cumplió.
Desde nuestro punto de encuentro “Cafetería Hontanares“, en la avenida de América, nos fuimos acoplando (nunca mejor escrito) en los coches.
El camino fue rápido, sin darnos cuenta estábamos en la Plaza de la Duquesa de Alba en el bonito pueblo de Loeches situado al sudeste de nuestro Madrid.
Contemplamos esta bonita plaza donde nuestras cámaras comenzaron a trabajar sin saber donde enfocar nuestro objetivo de tanto como teníamos a la vista.

Fuente en la plaza de la Duquesa de Alba
El convento de las Carmelitas a la derecha, lo que fue el palacio del Conde Duque de Olivares al frente convertido hoy en colegio con el nombre del valido, y a nuestra izquierda el convento de las Dominicas. Una fuente en el centro del jardín que forman estos tres edificios y unas antiguas calles como única salida de esta plaza.

Convento e iglesia de las Carmelitas
Charo comenzó hablándonos de la portada barroca de las Descalzas del siglo XVII. Se fundó en el 1596, por doña Francisca de Cárdenas y Avellaneda hermana de quien vendió el señorío de Loeches al C. D. De Olivares. Entramos en la iglesia que es de este convento lo único que vimos, ya que son de clausura y la entrada está prohibida. Las monjas estaban cantando, y procuramos no hacer muchas fotos para no molestar, pero algunas hicimos…
Nos explicó también Charo que donde hoy se alza el colegio del Conde Duque estaba su palacio , debió de ser magnifico por las proporciones de la finca. Aquí se retiró el de Olivares al terminar su privanza. Nos contó que como las Descalzas no quisieron darle entrada libre al convento ni a el ni a su mujer, se quiso vengar de alguna manera de ellas haciendo el palacio al lado para “hacerles sombra “¡ y se la hizo ¡ además de mandar edificar el de las Dominicas recoletas, junto con su mujer doña Inés de Zúñiga y Velasco, con un lujo notorio.
La impresión que nos dio este convento de las Dominicas, es su gran parecido con nuestro convento de la Encarnación de Madrid. Este es el llamado “Convento grande “ y el de las Carmelitas el “ Convento chico “.

Convento e iglesia de las Dominicas
Es la joya de Loeches, y fue fundado por el valido de Felipe IV D. Gaspar de Guzmán en 1640, siendo terminada la obra por su sobrino el marqués de Carpio. Tiene a su parte izquierda unas gradas bien conservadas.
Una señora con la que se había concertado la visita al panteón nos esperaba. Pasamos al panteón donde pudimos ver distintos sarcófagos de mármol negro con incrustaciones doradas donde están algunos miembros de la Casa de Alba. Llama la atención el mausoleo blanco de Francisca de Sales y Portocarrero, hermana de Eugenia de Montijo, que también se encuentra allí. Francisca era duquesa de Alba consorte por su matrimonio con el XV duque de Alba. Es el XII duque de la Casa de Alba el fundador de este panteón que imita al de los Reyes del Escorial.
Por último, está en la parte central del lado izquierdo el de los Condes Duques de Olivares, traídos aquí desde su primitivo emplazamiento que fue la cripta de este convento que hoy existe.
Muchos detalles y datos de interés no pueden ser contados, es mejor verlo os lo aseguro.
Loeches fue también famosa durante mucho tiempo por sus aguas medicinales sulfato-cálcicas, con gran poder purgante según nos contaba el camarero del bar donde entramos a refrescarnos con unas “ cañitas “ de rigor. Me contaba que era muy parecida al agua de la cercana Caravaña, pero que con el tiempo se perdió.
Fuimos a la Iglesia de la Asunción también del siglo XVI. Esta iglesia me pareció muy peculiar. Nada más entrar daba la sensación de estar en una iglesia medieval, por su pórticos en los laterales, su piedra, sus travesaños, toda la decoración daba esa impresión.
En una de las capillas del lado izquierdo había una Virgen de la Flor de Lis, una “Pilarica “ adornaba el lado contrario. Y por supuesto no podía faltar un San Isidro.
Estas horas en Loeches nos reconfortaron la mañana. Los monumentos, y vuestra compañía fueron algo delicioso, aunque aquí no terminó la jornada… nuevamente a los coches para dirigirnos a Nuevo Baztán, lugar que me pareció parado en el tiempo…
Texto por Conchy Navarrete, miembro de nuestra asociación.
… Un rato después llegamos a nuestro segundo punto de destino, Nuevo Baztán, conjunto histórico artístico, construido por José Benito de Churriguera a comienzos del siglo XVIII, por encargo de Juan de Goyeneche, iniciativa privada que crearía, además de la iglesia-palacio, fábricas de vidrio, telas, jabón, zapatos, etc. Bien de Interés Cultural desde 1999, ya en 1941 había sido declarado monumento histórico.
Se trata de un pueblo encantador, hasta los nombres de las calles son sugerentes, la calle de los Jardines, la calle del Encuentro, la plaza del Secreto…
Lo primero que vemos son las antiguas casas de los empleados de la fábricas, de piedra y arquitectura sencilla, el gran patio, un cartel de la Comunidad de Madrid anuncia la próxima restauración y reconstrucción de las carpinterías exteriores del Palacio de Nuevo Baztán.
Y por fin llegamos a la plaza del Palacio, así se llama, frente a la fachada impresionante del edificio, el palacio y la iglesia, barroco espectacular, pasamos un buen rato observando los detalles, desde ese cuidado jardín, de altos árboles y por supuesto la fuente, también de Churriguera, la pena es que no tiene agua, es lo único que desentona. Sí da agua fresquita una pequeña fuentecilla de hierro, como esas que abundan por los jardines madrileños.
Entramos en la Iglesia de San Francisco Javier, con un magnífico Cristo de marfil, del siglo XVIII, protegido por un cristal. Nos muestran la sacristía, casi un pequeño museo, con acceso a las cuevas de ladrillo que nos permiten visitar y que albergan una preciosa colección de cerámicas, vasijas, botijos, jarras, cántaros… de todos los colores y tamaños.
Junto al palacio, en 2003, inauguraron el Museo, o “Centro de interpretación Nuevo Baztán”, instalado en una antigua bodega del palacio. Como no estaba previsto en la visita, y se acerca la hora de la comida, solo algunos de nosotros entramos a echar un vistazo rápido. En la entrada nos recibe una estatua del señor Goyeneche, “empresario y financiero de ideas renovadoras para su época”, como dice el folleto.
Recorremos un rato las calles de trazado regular del pueblo proyectado por Goyeneche, para volver a la plaza del Palacio en cuyo mesón nos reciben con unos estupendos aperitivos, chuletas de cordero, tartas o arroz con leche casero, y un trato muy amable. Bajamos a tomar café al jardín frente al palacio, donde respiramos el ambiente tranquilo de este pueblo singular antes de a media tarde emprender el viaje de regreso a Madrid.
Texto por Mercedes Gómez, miembro de la Asociación. Todas las fotografías que aparecen también son suyas.



























































